La Hermandad de Penitencia y Cofradía de nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios y María Santísima del Dulce Nombre en sus Dolores y Compasión de Bellavista ha puesto en marcha el proyecto para la bambalina frontal del palio.
Con la intención de que «este proyecto represente y simbolice el esfuerzo y la unión de todos los que formamos parte de la Hermandad», se ha dividido la pieza en cuadrados, y el hermano que así lo desee poder sufragar uno de ellos.
La corporación ha explicado que los recuadros de bordado tendrán un coste de cincuenta euros y los de bellota, diez. Además, se informa que cada «cuadrado completado será registrado con el o los nombres de los donantes y dedicado a los mismos o a quien ellos deseen».
Cabe recordar que el proyecto del palio fue presentado en marzo de 2023 por el propio diseñador, Álvaro Abril. Los hermanos de la Hermandad del Dulce Nombre de Bellavista, reunidos en cabildo extraordinario el 1 de julio de 2020, aprobaron el diseño presentado por la junta de gobierno de la corporación.
Un diseño que obedece a la capacidad creativa de Álvaro Abril y está marcado por un evidente estilo modernista. La obra está siendo realizada sobre tisú de oro bordado en plata y sedas. Un proyecto que, como suele ocurrir con las obras concebidas por Abril, fue explicado por él mismo:
Recibido el encargo de la Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios y María Santísima del Dulce Nombre en sus Dolores y Compasión, radicada en la Parroquial del Dulce Nombre de María de Bellavista (Sevilla), para la ejecución de todo el conjunto procesional de su Santísima Virgen Titular, nos atuvimos desde el principio a la idea de un modelo renovador capaz de integrar la tradición estética del paso de palio hispalense con el empeño perseguido de mostrar un nuevo lenguaje en cuanto al paso de palio se refiere.
Como el movimiento modernista hiciera en su día, acudiendo a otras culturas y especialmente influenciado por el orientalismo, en este diseño se han conceptualizado recursos orientales que difieren del estilo y arrojan una personalidad acusada. Hay un sincero homenaje a la manera de entender el trasunto floral de Théo van Rysselberghe, a la cartelística simbolista de Alphonse Mucha y todas las claves compositivas responden al “esteticismo” definido por Teophile Gautier en su frase “el arte por el arte”. La joyería de René Lalique tiene una presencia indiscutida como en Paul Poiret. Todo ello se codifica de la siguiente manera:
- Procuramos una ruptura con el lenguaje cofrade conocido
- Exotismo; es hora de que la ciudad creadora del palio lo reinvente.
- Orientalismo. Se convertirá en el primer conjunto que lo defienda.
- Simbolismo de aspiración didáctica. Novedosa en este lenguaje.
Al cabo, la clave compositiva se centraba en crear un conjunto procesional que huyera de los convencionales programas iconográficos sesudos y complejos, difíciles de apreciar por el devoto espectador y con una vehemente carga de referencias hagiográficas. Esta corriente instalada desde la segunda mitad del siglo XX en nuestros enseres, pasos y elementos procesionales cede su lugar a simbologías comunes, identificables con facilidad y que dejan al espectador, una libertad de sensaciones y de la interpretación de las mismas. Recuperamos con ello ese periodo esplendoroso que en la Semana Santa de la Restauración, trajo consigo un repertorio decorativo rico, iconológico y naturalista, sin necesidad de llenar los espacios con una narrativa iconográfica que requiere de vastos conocimientos para su deducción. Esas corrientes del Arts and Crafts que vinieron a definir el “romanticismo cofrade sevillano”, surge de nuevo en este proyecto, pero bajo nuevas premisas, que son las que siguen:
- Palio modernista fiel al clasicismo sevillano
- El fundamento primero de su creación es otorgarle gracilidad y conferir un conjunto etéreo.
- Fiel a las teorías simbolistas-modernistas, se trata de un palio sencillo y de fácil comprensión, que dualiza los mensajes no obstante para así volverse un arte sintetista.
- Queremos aportar algo nuevo a una Sevilla que ya lo ha creado todo.
- Renovación. Es un modernismo de cuño propio. Es la consecución de una personalidad inherente a la Virgen del Dulce Nombre.
- Tonalidad escogida en dorado y plata, alusivos a los antiguos palios sacramentales que constituye en sí, la más novedosa aportación por tratarse del primer palio configurado en esta dualidad cromática que exista en el universo cofrade. La carga simbólica del dorado para la Iglesia, responde igualmente a la misma necesidad de sintetismo simbolista. Esta dualidad de sentidos se disipa en cuanto entra en escena la “miel” del panal eucarístico con el que hacemos casar el tono.
El palio sagrario. Un palio simbolista.
El simbolismo encerrado en el arte modernista concibe la naturaleza como la expresión del estado del alma, difunde un paisaje subjetivo y fiel a la propuesta de Gustav Klimt, pretende “objetivar lo subjetivo en vez de subjetivar lo objetivo. Es el tiempo pues del fiel-espectador, del devoto-observador de este paso de palio, protagonista de los sentimientos individuales que le sugieran la Santísima Virgen y de los códigos que libremente perciba de sus andas procesionales. Por tanto la flor y la flora que llena el conjunto es una sucesión de metáforas, basadas en las interpretaciones clásicas de algunas de ellas. Cuatro fundamentales pululan por bambalinas y respiraderos
El lirio/azucena:
La mujer lilial de los arquetipos femeninos recurrentes en el Modernismo tal y como en su obra “Visión” expresara el colombiano Julio Flórez.
Esta azucena, o lirio de la Anunciación, (lilium candidum) con atributos de majestad por la altura y de sus pétalos aparece en el famoso cuadro de Dante Gabriel Rossetti “Ecce Ancilla Domine” (1849-50), que usamos para dividir floralmente las bambalinas. De manera etérea, se sustituye todo elemento arquitectónico que sugiere pesadez para sugerir la ingravidez de las mismas.
La flor del ciruelo:
Es el eterno precursor de la primavera porque su floración se produce durante el invierno y resiste hasta la nueva estación. Las culturas orientales le conceden el sentido alusivo de la felicidad y el buen augurio y las connotaciones culturales que supieron aprovechar los artistas del Modernismo sugieren tenacidad, la misma del papel corredentor de la Santísima Virgen.
La rama del cerezo:
La sucesión de flores en los ciclos de la naturaleza refieren al transcurso de la vida humana. En esta ocasión la fragilidad y lo efímero de la vida, asociada al sacrificio recuerda esa otra advocación menos difundida de la Santísima Virgen, la de Dolores y Compasión.
La rosa de Bengala o rosal lunario
Todas ellas comparten una característica formal y es que han sido empleadas en el arte por su carácter etéreo y especialmente por su componente de femineidad.
La configuración de las bambalinas responde al concepto clásico de palio hispalense, revisado en torno a una forma geométrica propia. Con ello, este paso de palio será identificado con rotundidad, mientras que aspiramos a transmitir la idea de la “geometría divina” gracias a su forma ovo-elipsoidal; a manera de una mandorla mística conectamos el gótico fernandino, periodo de “recatolización” de Sevilla y proceso de mayor fecundidad escultórica a la que responde la Santísima Virgen de Valme con el modernismo de cuño propio ideado para este paso. Así las cosas, esa mandorla de los tímpanos, portadas y trípticos pictóricos de la época mencionada, quedan reflejados en la apariencia que traza el soporte.
Cuatro rosetas opalescentes sirven de punto de partida para los espacios divisorios que crean y definen a los paños de las bambalinas. La guirnalda descendente de azucenas da paso a los paños propios que vienen creados desde una lacería modernista que se completa con la rosa lunaria y el lirio. En la pasamanería se intercalan esferas de cristal y en el centro de cada uno de los lados, se resguarda el único asunto iconográfico del conjunto.
Mientras que en el frontal se alude a la aspiración de la Hermandad que solicitara ya en 2013 la Coronación de la Santísima Virgen, la trasera carga con la Maternidad Divina de María, interpretada por la Virgen de los Reyes patrona de la Archidiócesis y germen de la eclosión mariana hispalense. En el costero diestro se alude a una de las grandes devociones y defensas de la mariología sevillana: la Inmaculada Concepción. El costero inverso luce el trasunto de la Asunción, fiesta litúrgica de un arraigo histórico en Sevilla.






