La Hermandad de la Estrella aspira a realizar este año su salida procesional del Domingo de Ramos desde la parroquia de San Jacinto, recuperando de manera excepcional una estampa histórica cincuenta años después, si bien este propósito queda a expensas de recibir la preceptiva autorización por parte del Palacio Arzobispal. Una intención que ya fue adelantada en Gente de Paz hace unos días.
Este regreso al templo dominico se presenta como un hecho de profundo simbolismo cofrade, pues fue desde San Jacinto donde la corporación inició durante décadas su estación de penitencia, antes de emprender una nueva etapa desde su actual sede. La posibilidad de contemplar nuevamente la cruz de guía partiendo desde la parroquia reaviva la memoria colectiva de Triana.
La hermandad tiene ante sí la conmemoración del cincuentenario de la última salida desde San Jacinto, acontecida en 1976, en un contexto marcado por uno de los episodios más determinantes de su historia reciente. Cincuenta años han transcurrido desde la bendición de la Capilla de la Virgen de la Estrella por el cardenal Bueno Monreal, celebrada el Sábado de Pasión, el 10 de abril de 1976. Al día siguiente, Domingo de Ramos, la cofradía salió por última vez desde San Jacinto para realizar su entrada en la que desde entonces sería su nueva sede.
Aquel traslado a la actual sede canónica supuso un auténtico revulsivo para la Hermandad de la Estrella, convirtiéndose en una oportunidad de crecimiento, renovación y cohesión interna para la corporación. La efeméride, por tanto, no solo evoca un cambio de ubicación, sino un proceso decisivo en la consolidación de su identidad y su proyección devocional en el barrio.
Con el propósito de conmemorar este aniversario, la hermandad ha programado una serie de actos cultuales, formativos y culturales, concebidos para trasladar a muchos hermanos a aquellos años y, al mismo tiempo, permitir que quienes no vivieron aquellos momentos puedan conocer con mayor profundidad la historia de la corporación.
La dimensión excepcional de este acontecimiento encuentra también un precedente cercano en lo vivido con motivo del 25 aniversario de la coronación canónica de la Virgen de la Estrella, cuando la dolorosa protagonizó una salida extraordinaria que quedó grabada en la memoria sentimental de los hermanos y devotos.
Pensar en una iniciativa de estas características habría resultado impensable años atrás, pero la situación actual es distinta gracias a la nueva apertura de la parroquia hacia las hermandades del barrio. Este cambio en el marco pastoral e institucional ha permitido contemplar con naturalidad un regreso que antaño parecía inalcanzable.
Existe además un antecedente reciente que no llegó a materializarse debido a la pandemia. En 2020, tanto la corporación del Domingo de Ramos como la parroquia alcanzaron un acuerdo para que la cofradía realizara su estación de penitencia desde San Jacinto, motivado por las obras que se desarrollaban en la capilla.
A principios de febrero de aquel año se informó de que la decisión se adoptaba con carácter excepcional, procurando causar la menor interferencia posible en la vida parroquial, junto a la adopción de diversas medidas que se comunicarían en su momento. Sin embargo, la irrupción de la COVID impidió finalmente que aquel proyecto pudiera cumplirse.
De este modo, la Hermandad de la Estrella se dispone a vivir un Domingo de Ramos marcado por la historia y la memoria, recuperando el vínculo con San Jacinto medio siglo después, aunque todo permanece pendiente del refrendo definitivo del Palacio Arzobispal, que deberá otorgar la autorización formal para que este deseo se materialice.





