En la tarde del jueves, la Hermandad de la Sagrada Lanzada vivió un momento de especial relevancia con la celebración de su Cabildo General de Hermanos, en el que se aprobó por mayoría el proyecto de la nueva corona para María Santísima de la Caridad, una pieza de alto valor simbólico y artístico que ha sido concebida por el diseñador granadino Luis Ignacio Fernández-Aragón Sánchez.
La propuesta, que recibió el respaldo de los hermanos, plantea una pieza de orfebrería inspirada en el estilo granadino neobarroco, enriquecido con detalles ornamentales del rococó y remates de sabor neogótico. Este enfoque estilístico busca aunar tradición y elegancia, con un lenguaje visual que permita resaltar la espiritualidad de la imagen sin renunciar a la identidad estética de la ciudad.
La corona será ejecutada en plata de ley sobredorada, lo que le conferirá un acabado noble y luminoso, y estará engastada con pedrería fina, perlas naturales y esmaltes al fuego, técnica que permite incorporar color y detalle con gran sutileza. Estas materias primas han sido escogidas tanto por su valor artístico como por su carga simbólica dentro de la iconografía mariana.
El diseño se articula a partir de una guirnalda de granadas, elemento que representa a la vez el símbolo de la Caridad y el emblema de la tierra granadina. Sobre esta base se eleva un canasto polilobulado, profusamente decorado con motivos simbólicos entre los que destacan querubines y emblemas de especial significación devocional. Entre estos últimos figuran el escudo de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, en referencia directa a la sede canónica de la corporación, y el símbolo del Amor Redentor de Cristo, expresión del fundamento teológico de la advocación de la titular.
La estructura se completa con imperiales de verticalidad acusada, decorados con estilizaciones vegetales, que conducen visualmente hacia una ráfaga de doce estrellas, representación directa de la Mujer del Apocalipsis según la visión joánica, coronada por una cruz arbórea, elemento que introduce una profunda carga catequética vinculada al misterio de la Redención.
El diseño aprobado conjuga con acierto la riqueza ornamental con una lectura teológica profunda, sin perder de vista la dimensión devocional que ha caracterizado desde sus orígenes a la dolorosa de la Lanzada. La obra, en palabras de su autor, aspira a ser una manifestación de amor a la Virgen y una ofrenda digna de su excelsa advocación.
Con esta nueva corona, la Hermandad de la Lanzada de Granada continúa enriqueciendo su patrimonio al tiempo que profundiza en la expresión plástica de su espiritualidad, en un gesto que aúna belleza, fe y fidelidad a las raíces de la ciudad que la vio nacer.





