La Historia del teatro estudia la evolución del arte dramático a través del tiempo. El concepto del teatro es muy amplio: cualquier grupo de personas que desarrolla un espectáculo en un tiempo y espacio determinado forman un espectáculo teatral. La representación teatral tiene una base literaria, un guion o argumento escrito por un dramaturgo. Pero ese texto dramático requiere una puesta en escena, para la cual es imprescindible la interpretación por medio de actores o personajes, así como elementos como la escenografía y decorados, la iluminación, el maquillaje, el vestuario, etc. Ciertos espectáculos pueden ser igualmente sin texto, como en el caso de la mímica y la pantomima, donde destaca la expresión gestual. Un elemento indispensable para la comunicación es la presencia de un público.
Los orígenes del teatro se encuentran en antiguos ritos de origen prehistórico. Ciertas ceremonias religiosas tenían ya desde su origen cierto componente de escenificación teatral. En los ritos de caza, el hombre primitivo imitaba a animales: del rito se pasó al mito, del brujo o sacerdote al actor. Desde sus comienzos, el teatro es una fuente de enseñanza, de juego y de principios morales.
En occidente, el teatro comienza en Grecia sobre el 600 a. de C., allí nacen la tragedia y la comedia. Los actores utilizaban máscaras y coturnos (zapatos con plataformas). Al principio, las representaciones tienen lugar en las plazas. Luego pasan a edificios compuestos por cuatro espacios: escena, proscenio, orquesta y grada. Roma aportará el género del mimo e introduce grúas y máquinas para ganar en espectacularidad.

Descubierto en 1994. En época del emperador Augusto (antes del año 5 a. de C.) se construye el Teatro de Córdoba, que es embellecido entre los años 14 y 69 d. de C. Estaba edificado sobre la cota más alta de la ciudad, apoyándose en la ladera que conduce hasta el rio. El teatro fue el monumento más emblemático de Corduba con sus 125 m. de diámetro y capacidad para 15.000 espectadores. La Orchestra estaba situada en la actual plaza de Jerónimo Páez, mientras que la fachada se desarrollaba en arquería con superposición de los órdenes clásicos. Utilizado hasta el tercer cuarto del siglo III d. de C., en el siglo IV acabó convirtiéndose en cantera. El triunfo del cristianismo y la caída del Imperio Romano acaban con el teatro.
En el siglo XIII aparecen, alrededor del altar, los tropos litúrgicos. En una segunda fase comienzan a utilizarse las ‘lonjas’ de las iglesias, por lo que las puertas y las fachadas de los templos se transforman en decorados de las representaciones. No será hasta comienzos del siglo XVI, cuando se pongan en marcha un tipo de representaciones religiosas de masas muy espectaculares: los autos sacramentales, vinculados con las procesiones del Corpus, dando el salto a la calle. Entonces surgen los “pasos”, piezas breves muy cómicas para representar en la vía pública. Luego vendrá el teatro escolar con fines didácticos, -en la Córdoba del siglo XVI, se representó teatro religioso y escolar en el Colegio de la Inmaculada-, hasta llegar a los corrales de comedias donde triunfa el teatro profano, evolucionando a partir de aquí hasta las representaciones escénicas actuales.
Como señalábamos en nuestra columna de la semana pasada, la festividad del Corpus era de gran vistosidad y magnificencia. Se danzaba y se celebraban juegos que resultaban bastante costosos a la ciudad. Para la llamada «Pelea del Grifo» se construían escenarios en la plaza de Abades, calle de la Feria y plaza de San Salvador, donde hombres armados peleaban con este animal mitológico; mientras que en el río se simulaban combates navales de significación religiosa.
La Plaza de la Corredera fue el lugar escogido para celebrar fiestas. Tarimas y tablados le conferían el aspecto de un teatro. En 1571, celebraron la victoria de Lepanto construyendo un castillo donde figuraba un nido con un pelícano de cuyo pico manaba vino tinto. En el centro había una monstruosa serpiente llena de cohetes. Además, colgaron dos galeras sostenidas por cuerdas, que atravesaban la plaza impulsadas por fuegos artificiales.
Los autos sacramentales, gracias a la maquinaria escénica que utilizaban, vinieron a reforzar tanto el teatro religioso como el profano. Se representaban en la calle, especialmente en la procesión del Corpus. La Semana Santa deriva directamente de aquellas representaciones callejeras del barroco.
Con la finalidad de acomodar al público y debido a la proliferación de compañías se crean espacios estables conocidos como “Corrales”. En Córdoba se conocen, al menos dos, uno en la Cuesta de Peromato y otro en calle de las Comedias, actual Velázquez Bosco, diseñado en 1602 por Juan de Ochoa. Era un teatro bien proporcionado, que lo colocaba en la vanguardia de la España del siglo XVII. De planta cuadrada, tenía más de 24 m. de lado y capacidad para más de ochocientas localidades sentadas. En planta baja disponía de zaguán de uso general, dos cuartos para uso interno, vestuarios, acceso para comediantes, y otro para el Cabildo municipal. En planta alta contaba con cuarto de tramoyas y dos dependencias para vestuario de actrices y guardarropía. En el patio estaba el escenario cubierto de 5 m. de lado y 5,85 de ancho.

Entre los siglos XVIII y XIX se techan los edificios teatrales, se utiliza luz artificial para las representaciones y aumenta el uso de maquinarias para mayor espectacularidad. Se consolida el modelo de teatro a la italiana, aumentando el espacio escénico y la tramoya. De esta época se ha recuperado en Córdoba el Teatro Cómico Principal. También se desarrolla en esta época el teatro musical y se transforman los géneros menores de la tonadilla y el sainete, adquiriendo gran auge la ópera y la zarzuela. Por otra parte, cambia la disposición del público: Ahora las localidades superiores son para las clases populares, mientras que el patio se ocupa con butacas para las clases acomodadas. En 1873, en el paseo del Gran Capitán, se inaugura el Gran Teatro, al que le siguen los desaparecidos teatro-cine Duque de Rivas y el Teatro de Variedades. El Coliseo de San Andrés, los Teatros-cine Góngora y Salesianos (Teatro Avanti), el Círculo de la Amistad, o el de Radio Córdoba EAJ-24, son ejemplos de escenarios existentes o ya desaparecidos. Con el siglo XX llegan las vanguardias y con ellas los directores y escenógrafos cobran protagonismo. Se experimenta con el llamado “Teatro total”, donde los espectadores son elementos activos dentro de la representación.
Foto portada: Los misterios de la Semana Santa hunden sus raíces en las representaciones teatrales que se celebraban en las iglesias durante la Edad Media. Foto: PacoRomán





