En el transcurso de la Solemne Novena dedicada a la Santísima Virgen del Rocío, la Hermandad de la Macarena ha protagonizado un emotivo gesto de fraternidad al entregar a la Hermandad del Rocío de Triana una réplica de la medalla de su escudo corporativo, idéntica a la que fue sustraída, después de haber sido donada por la corporación de San Gil en 1963 con motivo de su 150 aniversario fundacional.
Recuperar la memoria perdida
El presente restituye, en clave simbólica, aquel primer obsequio que fue expresión de afecto y estima mutua entre dos de las hermandades más señeras de la religiosidad popular sevillana. La medalla original, robada tiempo después de su entrega, representaba un hito en las relaciones institucionales entre ambas corporaciones. La iniciativa actual supone la recuperación material y espiritual de un vínculo que el tiempo y la pérdida no lograron borrar.
Durante el acto, que tuvo lugar en el contexto litúrgico de la novena a la Virgen del Rocío, los representantes de la Hermandad del Rocío de Triana acogieron la réplica con profunda emoción, agradeciendo públicamente la generosidad y la delicadeza del gesto de la Hermandad de la Macarena.
Una alianza devocional entre San Gil y Triana
La medalla entregada por la Macarena reproduce fielmente aquella que, hace más de seis décadas, sellaba una hermandad espiritual entre dos corporaciones unidas por la fe, el arraigo y la historia. En palabras de la propia Hermandad de la Macarena, esta iniciativa tiene como objetivo reafirmar los lazos de afecto entre ambas instituciones y honrar la memoria de un gesto que el destino interrumpió injustamente.
La Hermandad del Rocío de Triana, por su parte, ha valorado este acto como una muestra inequívoca de solidaridad, memoria compartida y fraternidad cofrade, elementos esenciales que siguen conformando el tejido espiritual de Sevilla.
Un gesto que honra el pasado y proyecta el futuro
La entrega de esta réplica, más allá del objeto físico, representa un símbolo de reconciliación con la propia historia, una muestra de que el patrimonio sentimental también puede restaurarse con actos llenos de significado. Se trata, en definitiva, de una reafirmación de los valores que sostienen el universo de las hermandades: la memoria, el respeto mutuo y la comunión fraterna.
Concluido el acto, la Hermandad de la Macarena expresó su agradecimiento a la Hermandad del Rocío de Triana por el cariño con que fue recibido este presente, que devuelve a su lugar de origen una joya devocional cargada de simbolismo y de afectos recuperados.





