La Hermandad de la Pastora de Capuchinos estrena un nuevo escudo corporativo diseñado por Luis Manuel López Hernández

La Hermandad de la Pastora de Capuchinos de Sevilla ha aprobado la renovación de su escudo corporativo en el transcurso de una Asamblea General Extraordinaria, en la que los hermanos han dado su respaldo a una nueva composición heráldica concebida para adecuarse a la actual denominación de la corporación y recoger los distintos títulos que conforman su identidad institucional.

La nueva insignia ha sido compuesta y dibujada por el escultor y ceramista Luis Manuel López Hernández, quien ha articulado en una misma propuesta los principales elementos históricos, devocionales y espirituales que definen a la Hermandad. El resultado constituye una síntesis de su trayectoria y de su personalidad corporativa, con referencias expresas a sus titulares, su vinculación franciscana y su dimensión eucarística.

Una composición heráldica cargada de simbolismo

El diseño se organiza en torno a un óvalo central, enmarcado por un cordón franciscano de oro que incorpora sus característicos tres nudos votivos. La ornamentación exterior se completa con dos motivos vegetales dispuestos a ambos lados: una rama con tres espigas de trigo en la parte diestra y otra con tres azucenas en la siniestra. De la zona inferior del conjunto pende, además, un racimo de uva blanca, elemento que remite directamente a la dimensión eucarística de la corporación.

El interior del óvalo queda distribuido en dos campos diferenciados. El primero, dispuesto sobre fondo de plata, incorpora un cáliz de oro del que emerge una Sagrada Forma de plata, rodeada por destellos dorados. En la parte inferior, sobre terreno de sinople, aparece el Cordero Inmaculado, que sostiene una rosa en la boca.

El segundo campo, sobre fondo de azur, presenta el anagrama mariano en oro, acompañado por un cayado de plata y coronado por el sombrero pastoril, atributos que identifican la advocación de la Divina Pastora. En su parte inferior, nuevamente sobre terreno de sinople, se representa una oveja merina con una rosa en la boca, orientada hacia el Cordero que protagoniza el primer campo, estableciendo así una correspondencia simbólica entre ambas representaciones.

Las referencias franciscanas y los títulos de la corporación

La zona inferior del escudo reserva un espacio destacado para las cinco llagas seráficas, representadas en gules sobre un campo de oro. Este elemento constituye una alusión directa al carisma franciscano de la Hermandad y a su vinculación con el Beato Diego José de Cádiz, incorporando al conjunto una de las referencias espirituales que forman parte de su personalidad histórica.

En la parte superior, el escudo queda rematado por la corona real española cerrada, mediante la que se expresa el título de Real que ostenta la corporación. Esta referencia heráldica se integra en una composición que también responde a su condición de Ilustre, título igualmente recogido en su actual denominación.

Un escudo que reúne la identidad de la Hermandad

La nueva propuesta permite concentrar en una única representación los principales signos distintivos de la corporación capuchina. La Divina Pastora de las Almas Coronada, como principal titular mariana, el Redil Eucarístico, la espiritualidad seráfica y los títulos institucionales encuentran reflejo en una composición concebida para expresar conjuntamente la historia y el carácter de la Hermandad.

Con la aprobación de la Asamblea General Extraordinaria, la corporación incorpora así un nuevo emblema representativo, elaborado a partir de un lenguaje heráldico en el que cada elemento responde a una referencia histórica, devocional o identitaria de la institución.