La Hermandad de la Paz dio un paso de especial trascendencia para la conservación de su legado devocional tras la celebración del Cabildo General Extraordinario celebrado este martes, 3 de febrero, en el que los hermanos respaldaron de manera unánime la propuesta elevada por la Junta de Gobierno. En una decisión cargada de responsabilidad patrimonial y hondura espiritual, la corporación acordó que el conservador-restaurador Pedro Manzano Beltrán sea el encargado de acometer la restauración de las Sagradas Imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y María Santísima de la Paz, pilares esenciales de su identidad cofrade.
Resultados de la votación y próximos pasos
La determinación se adoptó después de que fueran presentados ante los asistentes los correspondientes informes de diagnóstico sobre el estado de conservación de ambas Imágenes, así como las propuestas técnicas de intervención. La votación reflejó un respaldo absoluto: se emitieron 124 votos, con 124 a favor, sin registrarse votos en contra ni en blanco, un resultado que evidencia la plena comunión de los hermanos en torno a la necesidad de preservar estos venerados titulares. La Junta de Gobierno ha señalado que informará puntualmente del momento concreto y de las fechas en que dichas intervenciones vayan a desarrollarse.
María Santísima de la Paz, una obra clave de Antonio Illanes
En el caso de María Santísima de la Paz, se trata de una dolorosa realizada por el imaginero Antonio Illanes Rodríguez en 1939, una obra de 1,63 metros de altura tallada con busto de madera de pino y candelero de caoba, dotada además de brazos articulados en madera de pino. La Imagen fue bendecida el 25 de julio de 1939, a las 10:30 horas, por don Francisco del Castillo, Director Espiritual de la Hermandad en los momentos fundacionales, quedando desde entonces unida a la historia íntima de la corporación.
Intervenciones históricas y restauraciones previas
A lo largo de las décadas, la Virgen de la Paz ha atravesado distintos procesos de cuidado y conservación. Fue reencarnada por Sebastián Santos y hubo de ser intervenida en 1979 por el Profesor Arquillo, tras los daños producidos en la encarnadura como consecuencia del incendio fortuito que se originó en el Altar de Quinario. Finalmente, en 2002, la Imagen fue restaurada por el profesor Juan Manuel Miñarro López, en una intervención que marcó un hito en su preservación.
Triduo y cultos de octubre en honor a la Virgen
La vida cultual en torno a María Santísima de la Paz se articula igualmente conforme a las Reglas de la Hermandad. Según la Regla 161, en el mes de octubre se celebra un Triduo en su honor, que comienza el jueves y concluye el domingo con Solemne Función dominical en la sede canónica, realizándose durante esos días una meditación sobre la importancia de la Virgen en la vida del Señor de la Victoria y en la de todos los católicos, trasladándose la Imagen al Altar Mayor.
Rosario de la Aurora y cercanía con los devotos
También en octubre, de acuerdo con la Regla 75.O), tiene lugar el Solemne Rosario de la Aurora por las calles de la feligresía, presidido por la Bendita Imagen, un acto que en los últimos años ha buscado acercarse a hermanos y devotos que no pueden contemplarla habitualmente, celebrándose incluso Santa Misa en los asilos de la feligresía durante el recorrido. En este Rosario, la Virgen está acompañada por el Coro de Campanilleros de la Hermandad del Cerro del Águila, con la que existen entrañables relaciones, y es portada en andas por hermanos, devotos y feligreses.
Función y Besamanos en torno a su festividad
Asimismo, la función en honor a María Santísima de la Paz, conforme a la Regla 75.B), se celebra el 24 de enero, coincidiendo con la fecha de su festividad, mientras que el Solemne Besamanos tiene lugar el fin de semana más próximo a esa jornada, habitualmente en el Altar Mayor de la Parroquia, incluyendo la presentación a Ella de todos los niños nacidos en la feligresía durante el año anterior.
Nuestro Padre Jesús de la Victoria, la devoción cristífera de la Hermandad
Por su parte, Nuestro Padre Jesús de la Victoria es también obra de Antonio Illanes Rodríguez, tallado en madera policromada de ciprés en 1940. El Señor, de 1,81 metros de altura, es de talla completa y cuenta con brazos articulados en madera de pino. Fue bendecido el 7 de marzo de 1940, tras ser portado en andas por siete hermanos desde el taller de Illanes hasta el Porvenir, concretamente a Villa Soledad, quedando desde entonces como centro de la devoción cristífera de la Hermandad.
Restauración anterior y Quinario cuaresmal
La Imagen del Señor de la Victoria fue restaurada igualmente en 2002 por el profesor Juan Manuel Miñarro López, y su culto anual se despliega con intensidad en el calendario cuaresmal. Conforme a la Regla 150, la Hermandad organiza cada año un Solemne Quinario en su honor durante la primera semana de Cuaresma, comenzando el martes y concluyendo el sábado con una procesión claustral por las naves de la Parroquia de San Sebastián. Durante esos cinco días se desarrolla una meditación sobre la vida de Jesús de Nazaret, trasladándose el Señor al Altar Mayor, donde se dispone un altar especial para los días centrales de la vida espiritual de la corporación, celebrándose además el miércoles la Santa Misa de imposición de la Ceniza.
Besapiés y conmemoraciones extraordinarias
El Solemne Besapiés, según la Regla 153, se celebra el sábado y domingo anteriores al Domingo de Pasión, habitualmente en la Capilla Sacramental de la Parroquia, constituyendo un momento de recogimiento para mantener una conversación íntima con el Hijo del Padre. En el año 2010, coincidiendo con el 70º aniversario de su bendición, los hermanos acordaron además la celebración de un Besamano Extraordinario el domingo 14 de marzo.
El Vía Crucis, camino de oración hacia la Semana Santa
Finalmente, la Hermandad celebra también el Solemne Vía Crucis, conforme a la Regla 152, el viernes anterior al Viernes de Pasión. Presidido por Nuestro Padre Jesús de la Victoria, este acto recorre las calles de la feligresía con el Señor portado en andas por los hermanos, acompañado por música de capilla, en un clima de oración que busca adentrar a los fieles en la meditación de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, núcleo central de la fe cristiana.





