Cifras que ponen de relieve su capacidad para superar definitivamente los años de caída permanente, continuada y sistemática que el cortejo ha sufrido en los dos mandatos inmediatamente anteriores al actual
La Hermandad de la Paz y Esperanza de Córdoba ha hecho públicos los números oficiales de su estación de penitencia para este Miércoles Santo, confirmando de manera fehaciente la fortaleza y consolidación de la cofradía capuchina. Un total de 662 hermanos vestirán el hábito, lo que representa aproximadamente el 31,8 % del total de hermanos, distribuyéndose entre cirios, moniguillos, celadores, paveras, fiscales, insignias, escoltas, presidencias y acólitos. Esta cifra refleja no solo la participación activa de sus miembros, sino también el compromiso decidido con la tradición que caracteriza a una de las cofradías fundamentales de la ciudad de Córdoba.
Dentro de esta estructura, 389 hermanos portarán los cirios, 115 se desempeñarán como moniguillos, 32 asumirán funciones de celadores, paveras y fiscales, 73 cubrirán los puestos de insignias y escoltas, 20 integrarán las presidencias y antepresidencias y 33 actuarán como acólitos, conformando el núcleo central de la procesión. A estas cifras se suman otros participantes que enriquecen la organización y la diversidad del cortejo, tales como 40 mantillas y velos, 28 servidores, 17 miembros de la presidencia civil, auxiliares, equipo médico y equipo de comunicación, y 20 del Sector 0, correspondientes a papeletas simbólicas suscritas por hermanos que no realizarán la salida procesional, completando así un esquema plenamente representativo de la vida de la cofradía.
Integrando estas secciones con las cuadrillas costaleras, el cortejo alcanza un total de 976 personas, mientras que el número de papeletas emitidas asciende a 992, de un total de 2085 hermanos. Esto implica que las papeletas emitidas representan aproximadamente el 47,6 % del total de hermanos, lo que evidencia la implicación de la comunidad cofrade y la sólida recuperación de la Hermandad, que ha logrado reactivar la participación y el entusiasmo en torno a su estación de penitencia.
Estos datos no solo muestran el alcance organizativo de la Hermandad, sino que ponen de relieve su capacidad para superar definitivamente los años de caída permanente, continuada y sistemática que el cortejo ha sufrido en los dos mandatos inmediatamente anteriores al actual. El repunte registrado constituye prueba fehaciente de que la cofradía se ha revitalizado, evidencia su recuperación y demuestra el trabajo bien hecho por la actual Junta de Gobierno, consolidando la confianza de sus hermanos y la relevancia de su labor. Y todo ello sin ningún colegio que le sirva de caladero, acaso la cuenta pendiente de la Hermandad considerando que su colegio natural es la Divina Pastora, el colegio del barrio de Capuchinos, donde la Hermandad debería introducirse sin complejos.
La aspiración de superar el millar de papeletas de sitio, cifra que en 2026 se ha quedado apenas a ocho papeletas de alcanzar ese objetivo simbólico, refleja que la organización del cortejo y la implicación de sus miembros consolidan a la Hermandad de la Paz y Esperanza como una de las cofradías más significativas de Córdoba, capaz de conjugar tradición, solemnidad y compromiso devocional en un Miércoles Santo que promete ser memorable.





