La Hermandad de la Sagrada Mortaja de Jerez sustituirá su imagen titular de Cristo con una nueva talla de José María Leal

El Cabildo Extraordinario aprueba por mayoría absoluta el encargo, que queda pendiente de la autorización diocesana

La Seráfica Hermandad y Cofradía de Nazarenas de la Sagrada Mortaja de Nuestro Señor Jesucristo, María Santísima de la Caridad y Nuestra Señora Reina de los Ángeles, con sede canónica en el convento de los Padres Capuchinos, ha acordado este viernes la sustitución de la actual imagen cristífera de su titular por una nueva talla que será ejecutada por el reconocido escultor e imaginero José María Leal Bernáldez. Así lo ha comunicado la corporación tras la celebración de un Cabildo General Extraordinario, donde la propuesta fue aprobada por mayoría absoluta de los hermanos capitulares.

La decisión, de gran calado devocional y artístico, queda ahora condicionada a la preceptiva aprobación por parte de la Delegación de Liturgia, Patrimonio y Arte Sacro de la Diócesis de Asidonia-Jerez, a quien corresponde validar la idoneidad de la sustitución conforme a los criterios pastorales y patrimoniales vigentes.

Una nueva etapa para una Hermandad joven con hondas raíces

La imagen que será sustituida, Nuestro Padre Jesús en su Sagrada Mortaja, es una obra ejecutada en el año 2001 por el escultor sevillano Miguel Bejarano Moreno. Fue bendecida ese mismo año en el propio Convento de Capuchinos, sede espiritual de la Hermandad, marcando un hito en la consolidación de la cofradía. Junto a esta talla se incorporó también el misterio completo, cuyas imágenes restantes fueron bendecidas por el obispo José Mazuelos Pérez el 15 de marzo de 2012, fecha en la que, mediante decreto episcopal, la asociación fue erigida canónicamente como hermandad de penitencia.

En cuanto a la dolorosa, Nuestra Señora Reina de los Ángeles, se trata de una talla de autor anónimo del siglo XIX, aunque atribuida con firmeza a Juan de Astorga, uno de los más notables escultores neoclásicos andaluces. Fue restaurada en los años ochenta por Juan Ventura, artista igualmente sevillano.

Una hermandad fundada desde la hermandad

La Hermandad de la Sagrada Mortaja nace en 1997 fruto del impulso conjunto de cinco hermanos mayores procedentes de otras corporaciones de la ciudad: Manuel Garrido Arcas (Flagelación), Juan Antonio Fernández Cardín (Cristo del Amor), Antonio Jaén Pacheco (Angustias), Antonio Ortiz Borrego (Santo Entierro) y José Ruiz de Velasco Navarro, ya fallecido, procedente de la Hermandad del Mayor Dolor. El 10 de agosto del año 2000, monseñor Rafael Bellido Caro, primer obispo de la diócesis, aprobó los estatutos de la Hermandad como Asociación Pública de Fieles, iniciándose así un fecundo recorrido que culminaría con la erección como hermandad penitencial en 2012.

El autor de la nueva imagen: una figura en auge

El encargo de la nueva imagen ha recaído en José María Leal Bernáldez, una de las figuras más valoradas de la imaginería contemporánea. Formado durante ocho años en el taller del maestro Francisco Berlanga de Ávila, discípulo directo de Francisco Buiza, Leal consolidó su formación académica en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, donde recibió docencia de grandes referentes como Juan Manuel Miñarro o Sebastián Santos Calero. Su trayectoria se caracteriza por una depurada técnica escultórica y una interpretación profundamente espiritual de la figura de Cristo, enraizada en los modelos barrocos andaluces pero enriquecida con una visión contemporánea y universitaria.

Entre sus obras más recientes destaca el ambicioso proyecto de remodelación del paso del Santísimo Cristo de la Expiración de la Hermandad del Cachorro de Sevilla, en el que ha tallado ocho nuevas figuras. Asimismo, ha sido galardonado dos veces con el prestigioso Premio La Hornacina, reconocimiento otorgado por votación popular entre expertos y aficionados del mundo cofrade, un hito que ningún otro escultor había conseguido hasta la fecha.

Con esta decisión, la Hermandad de la Sagrada Mortaja se adentra en una nueva etapa de su corta pero intensa historia, proyectando hacia el futuro su personalísima visión del misterio de Cristo yacente, en una apuesta decidida por el arte sacro como vehículo de evangelización y vivencia comunitaria.