La Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y del Santísimo Cristo de la Clemencia de Córdoba ha comunicado con profundo pesar el fallecimiento de José Sanz Laguna, uno de sus hermanos más antiguos y comprometidos, cuya trayectoria de fe, entrega y servicio ha dejado una huella imborrable en la corporación y en quienes tuvieron la dicha de compartir con él el camino de la hermandad. Sanz era también hermano de la filial del Rocío de Córdoba.
Una vida de fe, entrega y servicio a la hermandad
La corporación cordobesa ha trasladado su pesar por la pérdida de quien ha sido considerado un hermano ejemplar, profundamente vinculado a sus Sagrados Titulares y al día a día de la Hermandad de los Dolores. Su vida cofrade ha estado marcada por una fe sencilla y sincera, una devoción constante y una permanente disposición para ayudar, colaborar y tender la mano a cuantos lo necesitaran.
José Sanz Laguna ha encarnado durante décadas el verdadero espíritu de servicio, desde la humildad y la generosidad, cuidando de sus hermanos y participando activamente en la vida de la corporación. Su compromiso ha trascendido la mera pertenencia, convirtiéndose en una presencia constante y querida, de esas que terminan formando parte inseparable de la memoria colectiva de una hermandad.
Además, hasta el año 2025, José Sanz Laguna ha sido el nazareno de mayor antigüedad de la Hermandad de los Dolores, una circunstancia que refleja la extraordinaria vinculación mantenida durante tantos años con la corporación y con sus Titulares. Su figura ha representado, de este modo, la continuidad de una historia construida a lo largo del tiempo, generación tras generación, bajo la mirada de la Señora de Córdoba y del Santísimo Cristo de la Clemencia.
El recuerdo de un hermano que deja huella
En su despedida, la Hermandad ha expresado su confianza en que José Sanz Laguna haya emprendido ya el encuentro definitivo con el Padre, participando del banquete celestial y contemplando cara a cara el rostro amoroso del Santísimo Cristo de la Clemencia, mientras descansa bajo el manto protector de Nuestra Señora de los Dolores.
«Gracias por tanto, que el Cristo de la Clemencia lo reciba con los brazos abiertos y la Virgen lo cubra con su manto», ha expresado la corporación, que ha querido despedir a su hermano evocando uno de esos momentos que permanecerán para siempre en la memoria de la Hermandad y que reflejan la profunda huella que dejó en ella.
Su mano siempre tendida, su disposición permanente a ayudar y ese corazón entregado que puso al servicio de la hermandad quedan ahora como un legado de humanidad y fraternidad para todos sus hermanos. La corporación ha destacado así una forma de vivir la fe que no necesitaba grandes gestos para hacerse visible, porque se manifestaba en la cercanía, en la constancia y en la generosidad cotidiana.
Oraciones por su eterno descanso
La Junta de Gobierno y todos los hermanos de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y del Santísimo Cristo de la Clemencia han elevado sus oraciones por el eterno descanso de su alma y han pedido a los hermanos que se unan a ellas, rogando igualmente por el consuelo y la fortaleza de su familia y de todos sus allegados en estos momentos de dolor.
«Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua», ha rezado la corporación en su despedida, mientras trasladaba un abrazo a la familia de José Sanz Laguna en nombre de toda la Hermandad.
La despedida deja el dolor inevitable de la ausencia, pero también la certeza de que la memoria de José permanecerá viva entre quienes compartieron con él tantos años de hermandad. Su fe, su entrega y su servicio permanecerán como ejemplo para las generaciones venideras, mientras la corporación encomienda su alma a sus Sagrados Titulares con la esperanza cristiana en la Resurrección.
Descanse en paz, hermano José Sanz Laguna.





