El proyecto patrimonial avanza tras concluir el entallado y encara su tercera fase en el taller de Orfebrería Delgado López
La Hermandad de los Dolores del Cerro ha comunicado el inicio de una nueva etapa en el proceso de ejecución de los varales del paso de Nuestra Señora de los Dolores, una vez finalizados los trabajos de entallado de estas piezas fundamentales del conjunto procesional. En estos días se ponen en marcha las labores de cincelado, que se desarrollarán en el taller de Orfebrería Delgado López, dando continuidad a un proyecto que se inscribe dentro de una planificación patrimonial de largo recorrido.
La intervención, que se ejecuta con una clara vocación de calidad artística y coherencia estética, supone un nuevo avance en la materialización de unos elementos llamados a definir de manera decisiva la impronta visual del paso, consolidando así una línea de trabajo basada en la excelencia técnica y el cuidado del detalle ornamental.
Una ejecución en plata de ley con finalización prevista para septiembre de 2027
El conjunto de los varales será culminado en plata de ley en su color, conforme a las previsiones establecidas por la hermandad, que sitúan la finalización de esta fase en septiembre de 2027. Este horizonte temporal responde a la complejidad de los trabajos y al carácter minucioso que requiere el proceso de cincelado, en el que cada elemento ornamental es tratado con precisión artesanal.
La elección de este material y acabado no solo responde a criterios estéticos, sino también a una voluntad de perdurabilidad y dignificación del patrimonio cofrade, integrando tradición y contemporaneidad en una obra de notable envergadura.
Una rica composición simbólica y floral en cada uno de los varales
Cada uno de los doce varales presentará una estructura compuesta por seis tubos de cañón intercalados con cinco nudetes, configurando un diseño rítmico y equilibrado que se verá enriquecido por una profusa decoración floral. Entre los motivos que se incorporarán destacan las flores de azucena, nardo, clavel, rosa, pasionaria y amapola, concebidas como una ofrenda simbólica a la Santísima Virgen.
Estos elementos no se dispondrán de manera uniforme, sino que se organizarán en distintos órdenes compositivos en cada varal, introduciendo una variación que aportará dinamismo visual al conjunto sin perder la coherencia del diseño global.
Iconografía mariana y devocional en los elementos cincelados
Junto a la ornamentación floral, cada uno de los tubos incorporará motivos de profunda carga devocional, como el Corazón traspasado por los Siete Puñales y el anagrama de la Santísima Virgen María, ambos ejecutados mediante técnicas de cincelado que realzarán su presencia en la superficie metálica.
Estos símbolos refuerzan el carácter mariano y doloroso de la advocación, integrándose en un discurso iconográfico que trasciende lo meramente decorativo para adentrarse en el ámbito de la expresión teológica y emocional.
Una fase clave dentro de un ambicioso proyecto aprobado en cabildo
La ejecución de estos trabajos se corresponde con la tercera de las cuatro fases en que se estructura este proyecto patrimonial, aprobado en cabildo general el 21 de octubre de 2022. Este dato sitúa la iniciativa en un marco de planificación institucional que ha sido refrendado por los hermanos, dotando al proceso de legitimidad y continuidad.
De este modo, la hermandad continúa desarrollando un programa de intervenciones que evidencia una apuesta decidida por la renovación y el enriquecimiento de su patrimonio, consolidando un legado que conjuga tradición, arte y devoción en una misma expresión.














