La Hermandad de la Sangre de El Higuerón aprueba el proyecto del misterio del Nazareno de la Compasión con un ambicioso programa escultórico

El cabildo extraordinario respalda por unanimidad una escena centrada en el encuentro de Cristo con su Madre en la calle de la Amargura

La Hermandad de la Sangre de El Higuerón ha comunicado la aprobación del proyecto escultórico destinado a configurar el futuro paso de misterio que acompañará a Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Compasión durante su Estación de Penitencia, en una decisión que ha sido refrendada por unanimidad en Cabildo General Extraordinario. La iniciativa, presentada por el imaginero Manuel Luque Bonillo, supone un avance determinante en la evolución patrimonial y devocional de la corporación, al tiempo que introduce una escena de profundo contenido teológico.

El conjunto representará el encuentro de Cristo con su Santísima Madre en la calle de la Amargura, un episodio de intensa carga simbólica vinculado a la tradición del Vía Crucis, concretamente a sus estaciones cuarta y quinta, así como al cuarto dolor de la Virgen María, consolidando una narrativa de fuerte arraigo en la espiritualidad cristiana.

Una composición barroca de marcado carácter catequético y devocional

El proyecto se concibe como una escena de acusado lenguaje barroco, donde se articula un diálogo silencioso de extraordinaria potencia expresiva entre el Hijo que avanza hacia el sacrificio redentor y la Madre que, sumida en el desamparo, comparte íntimamente el dolor de ese tránsito. La propuesta no solo responde a criterios estéticos, sino que se erige en una herramienta catequética, destinada a transmitir el significado profundo del misterio representado.

Junto a las imágenes titulares de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Compasión y Nuestra Señora del Desamparo, la escena se completará con las figuras de San Juan Evangelista, María Magdalena y Simón de Cirene, configurando un conjunto de notable riqueza narrativa que articula un relato plástico coherente y de gran intensidad espiritual.

Incorporación mariana y consolidación del proyecto patrimonial

La aprobación de este misterio se inscribe dentro de un proceso de crecimiento sostenido de la hermandad, tanto en el ámbito patrimonial como en el devocional. En este sentido, la reciente incorporación de la advocación de Nuestra Señora del Desamparo viene a reforzar el carácter mariano de la corporación, ampliando su presencia en la vida litúrgica y consolidando su identidad espiritual.

La Junta de Gobierno ha querido destacar el compromiso de los hermanos en este proceso, así como la sensibilidad artística del autor, cuya propuesta ha sabido interpretar con fidelidad un pasaje de tan hondo significado.

Fundamentación literaria, bíblica y artística del proyecto

El imaginero Manuel Luque Bonillo fundamenta su propuesta en una sólida base documental, que abarca fuentes literarias, textos devocionales, referencias bíblicas y antecedentes en la historia del arte. Entre ellas destaca el poema de Gerardo Diego, dedicado en 1930 a la cuarta estación del Vía Crucis, que evoca con intensidad el dramatismo del encuentro entre Madre e Hijo.

Desde el punto de vista textual, el episodio no se recoge en los evangelios canónicos, si bien aparece en los evangelios apócrifos, concretamente en la recensión tardía del Acta de Pilato, donde se describe el momento en que la Virgen, advertida por Juan, acude al encuentro de Jesús y, al reconocerlo, cae desmayada presa del dolor, permaneciendo firme junto a Él pese a la oposición de quienes intentaban apartarla.

Asimismo, las Meditaciones sobre la vida de Cristo, atribuidas al Pseudo-Buenaventura en el siglo XIV, aportan una recreación profundamente emotiva del episodio, describiendo el instante en que María logra ver a su Hijo cargado con la cruz, cayendo ambos bajo el peso del sufrimiento compartido.

El proyecto encuentra también inspiración en diversas obras pictóricas y escultóricas, entre ellas composiciones de Juan de Valdés Leal, Rafael de Urbino, Scipione Pulzone o Antonio de Torres, así como en realizaciones escultóricas vinculadas a hermandades andaluzas, lo que evidencia una continuidad iconográfica en la representación del misterio.

Descripción del conjunto: una escena de intenso dramatismo y equilibrio compositivo

La escena se estructura en torno al encuentro entre Jesús Nazareno y la Virgen María, acompañada por San Juan y María Magdalena, quienes salen en su busca por las calles de Jerusalén. En el momento culminante, la Virgen, al contemplar el cuerpo de su Hijo, aparta la mirada en un gesto de dolor contenido, evocando la profecía de Isaías sobre el siervo sufriente.

El Señor, por su parte, abraza a su Madre en un gesto de amor y compasión, dramatizando el instante del despedimiento en la calle de la Amargura, en una escena cargada de humanidad y trascendencia espiritual, en la que ambos comparten un diálogo silencioso de profundo significado.

María Magdalena y San Juan, testigos del dolor

La figura de María Magdalena se sitúa en la composición formando un triángulo visual con las imágenes principales, adoptando una actitud implorante, con la mirada elevada al cielo, una mano alzada sosteniendo un pañuelo y la otra sostenida por San Juan, en una disposición de claro lenguaje teatral barroco.

Por su parte, San Juan Evangelista se dispone tras la Magdalena, sosteniéndola en su desfallecimiento, con una mano sobre su espalda y otra sujetando su brazo, mientras gira el rostro hacia la escena central, dirigiendo su mirada hacia el encuentro entre la Madre y el Hijo. Ambas figuras estarán concebidas para su contemplación desde distintos ángulos del paso.

El Cirineo completa el relato en clave evangélica

La escena se completa con la figura de Simón de Cirene, en representación de la quinta estación del Vía Crucis, según el relato del Evangelio de San Lucas. Se trata de un personaje de mediana edad, aspecto robusto y condición humilde, que porta la cruz tras Jesús mientras dirige hacia Él una mirada cargada de ternura, encarnando la figura del discípulo que acepta el mandato de “tomar la cruz y seguirle”.

Su disposición permitirá igualmente la contemplación desde la trasera y los costeros del paso, integrándose plenamente en un conjunto que se presenta como una síntesis plástica de fe, arte y teología.

Un proyecto concebido para la gloria de Dios y el fortalecimiento de la fe

La hermandad ha encomendado este proceso a la protección de sus Sagrados Titulares, expresando su confianza en que el desarrollo de este misterio contribuya a la mayor gloria de Dios y al fortalecimiento espiritual de los fieles, en una propuesta que trasciende lo artístico para situarse en el ámbito de la experiencia religiosa compartida.