La corporación del Lunes Santo continúa su firme compromiso con la conservación y realce de su patrimonio con la intervención de una de las piezas más emblemáticas del ajuar de su dolorosa titular
La Hermandad de San Pablo ha culminado recientemente la restauración y enriquecimiento de la saya de Nuestra Señora del Rosario Doloroso, una pieza que, desde su creación a comienzos del siglo XXI, ha formado parte esencial del ajuar procesional de la Virgen. Esta intervención, realizada por el reconocido taller de bordados García y Poó, responde al propósito de mantener en óptimas condiciones el patrimonio textil de la corporación, así como de adecuarlo a las dimensiones actuales de la imagen.

La saya original, confeccionada sobre tisú de plata, ha sido objeto de un cuidadoso proceso de limpieza, estabilización y ampliación, respetando escrupulosamente los materiales originales. Las labores han incluido la higienización artesanal de los bordados que componen no solo la saya, sino también el cíngulo y las mangas, eliminando residuos de cera y polvo acumulado por el paso del tiempo. Técnicas tradicionales han sido empleadas para garantizar la máxima fidelidad a los elementos primitivos, interviniendo con hilos de oro y materiales nobles allí donde se evidenciaban signos de deterioro.
Más allá de la conservación, el proyecto ha supuesto también una reelaboración estética, con el incremento del diseño bordado, incorporando elementos ornamentales como cartulinas enriquecidas, caracolillos, lentejuelas y pequeñas flores, que aportan una renovada riqueza visual al conjunto. El nuevo soporte elegido para esta intervención ha sido un terciopelo granate de alta calidad, cuya tonalidad se armoniza con el carácter sobrio y elegante de la dolorosa.
La Hermandad ha manifestado su satisfacción por el resultado, que conjuga la conservación del legado con la proyección futura de su patrimonio devocional, y que permitirá que la Virgen del Rosario Doloroso luzca con renovado esplendor en los cultos venideros y en su estación penitencial. Esta actuación se enmarca en una política patrimonial más amplia que busca preservar y dignificar el ajuar sacro que acompaña a las imágenes titulares, en un diálogo constante entre tradición, devoción y excelencia artística.





