La Pontificia, Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental de Santiago Apóstol de Castilleja de la Cuesta ha convocado a sus hermanos a un Cabildo General Extraordinario en el que se abordará la propuesta de intervención conservativa de la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad, actuación que será llevada a cabo por el restaurador Enrique Gutiérrez Carrasquilla. El punto adquiere un carácter central dentro del orden del día al referirse a una de las devociones más antiguas y significativas de la corporación.
Una talla del siglo XVI entre la transición gótica y los inicios del Barroco sevillano
La Imagen de Nuestra Señora de la Soledad constituye una talla tardomedieval del siglo XVI, situada estilísticamente en un punto de transición entre las grandes devociones marianas vinculadas a Los Reyes, La Sede, El Rocío o Valme, y los primeros desarrollos de la imaginería barroca sevillana.
Se trata de una obra de gran equilibrio formal, marcada por un acusado sentido de la frontalidad y una presencia de carácter hierático que le confiere una solemnidad serena y una elegancia singular. El rostro presenta una leve sonrisa interior, contenida y espiritual, más sugerida que expresada, mientras que la nariz recta y la disposición de unos ojos ligeramente caídos, junto a la suavidad de las cejas, proyectan una lectura teológica orientada hacia la esperanza de la Resurrección.
A diferencia de otras imágenes marianas que incorporaron en siglos posteriores elementos expresivos propios del Barroco —como lágrimas o gestos de dolor intensificado—, la Virgen de la Soledad ha mantenido una concepción sobria y contenida. Únicamente se produjo una modificación relevante en su mirada, cuando los ojos originalmente pintados fueron sustituidos por ojos de cristal.
Origen devocional y configuración escultórica
La imagen fue realizada en el último tercio del siglo XVI para presidir la Hermandad de la Soledad y Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, fundada en 1567. Su ejecución presenta un notable grado de elaboración técnica, ya que además de mascarilla y manos, cuenta con torso completamente tallado, característica que evidencia su adscripción a los cánones de la escuela hispalense del Quinientos.
A lo largo de su historia ha sido objeto de diversas intervenciones, si bien estas no han alterado de forma sustancial sus rasgos originarios, manteniéndose fiel a los códigos estéticos propios de la imaginería sevillana del siglo XVI.
Intervenciones documentadas a lo largo del tiempo
Las primeras noticias documentadas sobre actuaciones en la imagen se remontan al 15 de marzo de 1817, cuando el escultor Juan de Astorga sustituyó los ojos pintados originales por ojos de cristal, introduciendo un cambio significativo en su expresividad sin alterar su esencia formal.
Posteriormente, el 9 de agosto de 1928, el escultor Francisco Ruiz llevó a cabo una nueva intervención sobre la mirada de la imagen, en un acto documentado en el que estuvieron presentes miembros de la Hermandad, entre ellos el mayordomo José Tovar Oliver y los hermanos Juan Oliver Míguez y José Rodríguez Pinto.
En torno a 1961, tras la celebración de las denominadas Jornaditas, se detectaron fisuras en el rostro de la Imagen, motivadas por el peso de la corona realizada por el orfebre Fernando Marmolejo y por el movimiento propio del paso de palio. Ante esta situación, la Junta de Gobierno encomendó la intervención al escultor Sebastián Santos Rojas, quien, tras un estudio previo, acometió la restauración del rostro y la consolidación de la policromía.
Intervención de 1995 y consolidación estructural
La última intervención integral se produjo en el verano de 1995, cuando los restauradores Enrique Gutiérrez Carrasquilla y Pedro Manzano Beltrán desarrollaron un proceso de especial relevancia debido al estado de deterioro que presentaba la imagen. Durante esta actuación se localizaron documentos de intervenciones anteriores, lo que permitió reconstruir su evolución histórica.
En ese proceso se procedió a la fijación de los ojos de cristal, la reposición puntual de policromía respetando las capas originales, así como la consolidación estructural de la cabeza y la adaptación del conjunto a un nuevo candelero, garantizando su estabilidad y conservación.
El Cabildo como espacio de decisión sobre su conservación
Sobre este recorrido histórico se sustenta ahora la propuesta que será sometida a Cabildo, centrada en la evaluación del estado actual de la Imagen y en la intervención conservativa planteada por Enrique Gutiérrez Carrasquilla. La decisión que adopten los hermanos se enmarca en la continuidad de un proceso de cuidado patrimonial que ha permitido preservar una de las devociones marianas de mayor antigüedad y relevancia dentro del ámbito cofrade sevillano.
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