Córdoba

La Hermandad del Amor materializa su influencia dominica con su incorporación al título de la cofradía, una bandera al cortejo y la petición de una reliquia para el paso de palio

Cada 8 de agosto, la Iglesia Católica celebra la festividad de Santo Domingo de Guzmán, personaje esencial de la historia del catolicismo. Nacido en Burgos en 1170, fue presbítero, padre y fundador de la orden de los predicadores conocida popularmente como Dominicos. La relación contemporánea de los Dominicos con las cofradías cordobesas, pese a perderse en la memoria de los siglos, está directamente relacionada con la figura de Fray Albino, inspirador de la construcción de las barriadas del Cerro y Cañero en cuyo seno florecen en la actualidad dos corporaciones penitenciales que lucen con fuerza en la ciudad de San Rafael.

Conocida es la influencia que tuvo el Obispo de los necesitados en la sociedad cordobesa de posguerra, Albino González y Menéndez-Reigada, más conocido como Fray Albino, Obispo de Córdoba. Tanto en la capital como en la provincia su labor social fue grande: gracias a su impulso, se construyeron dos barrios de viviendas portátiles, se restauraron numerosas iglesias, se creó un patronato que gestionaba un gran número de escuelas y fundó el seminario Menor de Hornachuelos.

El 18 de febrero de 1946 es designado para ocupar la diócesis de Córdoba, siendo el 9 de junio de 1946 cuando entra como obispo en la ciudad, donde permaneció hasta su muerte. Murió en Córdoba el 13 de agosto de 1958. Su entierro fue multitudinario, debido a la gran labor social que llevó a cabo en la ciudad. Puede visitarse su tumba en la Mezquita-Catedral de Córdoba, en la cripta situada en la entrada de la Capilla de las Ánimas. Su lauda sepulcral fue esculpida por el artista Amadeo Ruiz Olmos.

La orden de los Dominicos, a través de la figura de Fray Albino, tiene una influencia esencial en la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor del Cerro, en cuyo paso figuran capillas con Santos de la orden. En el guion de la Cofradía se incluye el estandarte con el escudo de Fray Albino, que lleva inmerso el escudo de los dominicos y recientemente, la Hermandad ha confeccionado una bandera dominica, confeccionada por Inmaculada Aranda Vázquez y bordada por una devota de la cofradía y será presentada en la próxima fiesta de Regla. Además, la hermandad ha solicitado una reliquia auténtica del Santo Fundador de los Dominicos, Santo Domingo de Guzmán, para sacralizar el palio de María Santísima de la Encarnación, estando aún a la espera de su concesión.

Esta evidente vinculación se ha materializado definitivamente con la incorporación de este carácter como título de la Hermandad a partir de la reciente aprobación de las nuevas reglas corporativas que tuvo lugar en 2020. Para obtenerlo, la cofradía elevó una solicitud formal, el 30 de octubre de 2018, al Promotor Provincial del Rosario y cofradías de la Orden de los dominicos, fray Luis Miguel García Palacios, O.P. Con la solicitud, el Secretario tuvo que redactar una memoria sobre los vínculos establecidos entre la Hermandad y la orden de los predicadores desde la fundación de la misma por el citado dominico fray Albino González.

Así lo explica el propio promotor de esta iniciativa, Juan Carlos Jiménez Díaz, a la sazón secretario de la corporación del Cerro, que recuerda que «el primer vínculo que se establece es a través de la propia imagen del Cristo del Amor, antiguo Santo Crucifijo. Las Reglas de aquella antigua cofradía, establecida en la Magdalena, de la que nuestro Cristo era titular fueron aprobadas en 1579 por el obispo dominico Fray Martín de Córdoba y Mendoza. Es el momento en que el carisma dominico quedó unido indisolublemente a la imagen del Cristo del Amor».

Jiménez explica que Fray Albino, «dentro de su amplio programa pastoral y con idea de revitalizar la espiritualidad de Córdoba, celebró unas Santas Misiones en Córdoba en 1954. Las jornadas fueron dirigidas por sesenta sacerdotes pertenecientes en su mayoría a la Orden de los Dominicos, a la que pertenecía el Obispo». Con tal motivo, -prosigue Jiménez- la nueva parroquia de Jesús Divino Obrero fue designada centro misional y añade que «el domingo 5 de noviembre de 1954, festividad litúrgica de San Zacarías, como acto general de la misión se convocó una Eucaristía presidida por la antigua imagen del Santo Crucifijo, siendo concelebrada entre el dominico Padre Riera O.P. y D. Pelayo González. En el transcurso de esta misa, en presencia de toda la vecindad, le sería impuesta a la imagen del Cristo la hermosa advocación de Santísimo Cristo del Amor».

De esta manera recuperaba la imagen el carisma dominico que ya obtuviera en el siglo XVI. Apenas un año más tarde, gracias a la iniciativa del párroco de la parroquia de Jesús Obrero, el Rvdo. P. D. Pelayo González Álvarez, se producirá la fundación de la cofradía. Una iniciativa concretada «el domingo 8 de mayo de 1955, -continúa el relato del secretario de la hermandad- un grupo de entusiastas feligreses encabezados por el párroco, se reunían en la Sacristía de la parroquia acordando la fundación de la Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo del Amor». Por esta indiscutible vinculación, la Orden de los Dominicos concedió a la cofradía el título de Dominica el 22 de febrero de 2019. Incorporación oficializada tras la aprobación de sus nuevas reglas.

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