La Hermandad del Dulce Nombre de Málaga culminará el trono de Nuestro Padre Jesús de la Soledad con una nueva obra de Antonio Bernal

La Hermandad del Dulce Nombre de Málaga ha dado un paso decisivo en su proyecto artístico con la aprobación del diseño y ejecución de la imaginería de las capillas del trono de Nuestro Padre Jesús de la Soledad, un encargo que ha sido confiado al afamado escultor Antonio Bernal Redondo. Esta intervención supone la culminación del discurso iconográfico del conjunto procesional, y será posible gracias a la donación íntegra de la actual Junta de Gobierno. Su ejecución se extenderá durante los próximos dos años, completando así una de las apuestas patrimoniales más relevantes de la cofradía en los últimos tiempos.

Antonio Bernal (Córdoba, 1957) es uno de los referentes indiscutibles de la escultura sacra contemporánea. Formado en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal, dio sus primeros pasos como delineante, pero pronto enfocó su vida hacia el arte religioso. Su consagración llegó tras participar en 1987 en la exposición “El arte en el diseño de las cofradías”, organizada por la Hermandad de la Merced de Córdoba. Aquel momento marcó el inicio de una carrera fecunda y coherente, que lo ha llevado a crear obras para hermandades de toda España.

Entre sus trabajos más reconocidos se encuentran el Misterio de la Humildad y Paciencia de la Hermandad de la Paz de Córdoba, así como el Misterio de Nuestro Padre Jesús de las Penas de la Hermandad de la Esperanza de la misma ciudad, dos composiciones que destacan por su fuerza narrativa y profundidad expresiva. Igualmente sobresale el Santísimo Cristo de la Piedad, una obra de madurez para la Hermandad de las Palmeras de Córdoba, en la que el dramatismo se conjuga con una intensa espiritualidad.

Del mismo modo, su talento ha quedado plasmado en otras imágenes cordobesas de gran devoción como Nuestro Padre Jesús de la Bondad, Nuestro Padre Jesús de la Victoria en sus Tres Caídas, así como la dolorosa de María Santísima de la O, todas ellas ejemplo del estilo elegante, sobrio y profundamente humano que define la producción de Bernal.

La relación del imaginero con la Hermandad del Dulce Nombre no es nueva. Su firma figura en el misterio de Jesús de la Soledad en las Negaciones de San Pedro y en la talla de María Santísima del Dulce Nombre, consolidando un vínculo artístico y devocional que se prolonga ahora con esta nueva etapa.

Con este nuevo encargo, la cofradía malagueña reafirma su apuesta por el arte sacro de calidad, por la búsqueda de una identidad estética sólida y por el enriquecimiento del patrimonio cofrade. Antonio Bernal no solo aportará su maestría técnica, sino también su profunda sensibilidad religiosa, en una obra que nacerá desde la fe y para la fe.

Este proyecto, además, constituye un gesto de generosidad y compromiso por parte de la actual Junta de Gobierno, que regala a su hermandad un legado duradero, testimonio de una etapa marcada por el crecimiento, la belleza y la devoción hecha arte.