La Hermandad del Santo Entierro lamenta el fallecimiento de Joaquín Díaz Baldrich, histórico capataz de Nuestra Señora de Villaviciosa

La Hermandad del Santo Entierro ha hecho pública en las últimas horas una emotiva nota de duelo por el fallecimiento de Joaquín Díaz Baldrich, quien fuera capataz de Nuestra Señora de Villaviciosa durante una etapa prolongada y significativa en la historia reciente de la cofradía.

Con profunda tristeza, la corporación del Sábado Santo ha querido recordar la figura de uno de sus hombres más emblemáticos, que desempeñó durante décadas un papel clave en el andar de la dolorosa que acompaña al Cristo Yacente en la procesión del Santo Entierro. En su mensaje, la hermandad ha invitado a sus hermanos y devotos a elevar una oración por el eterno descanso de su alma, al tiempo que ha expresado su cercanía y afecto a la familia del fallecido: “Rogamos una oración por su alma y acompañamos a su familia. Que brille para él la luz perpetua”.

Joaquín Díaz Baldrich dejó el martillo de la Virgen de Villaviciosa en julio de 2016, siendo entonces sustituido por Federico Barrero, actual capataz del paso. Su legado, sin embargo, permanece imborrable en la memoria de quienes lo vieron al frente del palio con un estilo personalísimo, lleno de serenidad, respeto y elegancia, fiel reflejo del carácter de una cofradía tan singular como la del Santo Entierro.

Desde la solemnidad de su silencio procesional hasta la sobriedad que define su cortejo, el nombre de Joaquín Díaz Baldrich queda ligado para siempre al de Nuestra Señora de Villaviciosa, en una relación tejida a base de fidelidad, devoción y entrega callada. Su figura encarna a toda una generación de capataces sevillanos que entendieron el llamador como un servicio al que había que responder con dignidad, templanza y devoción.

Descanse en paz.