El Carpio ha sido testigo de la presentación oficial del logotipo conmemorativo con el que la Hermandad del Santo Sepulcro participará en el Magno Vía Crucis de las cofradías de la Diócesis de Córdoba, una cita que evocará los seiscientos años de la llegada de este piadoso ejercicio a Occidente, promovido por la figura del Beato Álvaro. La imagen ha sido concebida por Jesús Zurita, quien ha plasmado en ella un complejo entramado de símbolos históricos, bíblicos y heráldicos.
Una “V” de Vía Crucis y Victoria
El diseño se articula en torno a una gran letra V, emblema doble que remite tanto al Vía Crucis como a la Victoria, conceptos que confluyen en la victoria de Cristo a través de la Cruz. Sobre esta estructura se alza una cruz que integra la Cruz de Jerusalén, cuyas cinco llagas evocan la Pasión, destacando la mayor, la del costado abierto de Cristo. Este conjunto forma un vítor que enlaza con la tradición del Imperio Romano cristianizado, rememorando la visión de Constantino en el Puente Milvio (312 d.C.), cuando contempló en el cielo la inscripción “In hoc signo vinces”.
La Cruz de Jerusalén también orienta hacia los cuatro puntos cardinales, recordando que, aun en la oscuridad, el creyente se orienta ad orientem, buscando la luz que nunca sacia, como clamaba Goethe con su célebre “¡luz, más luz!”. Esta dimensión mística se enlaza con el pensamiento de Sor Ángela de la Cruz, quien advertía que “no hay nadie que viva sin cruz; el que huye de su cruz encontrará una mayor”.
Un velo de tinieblas y un sol de esperanza
La composición gráfica sugiere una cruz de la que pende un velo de tinieblas, imagen que alude a la oscuridad que cubrió la tierra tras la muerte de Cristo y al velo rasgado del templo, signo de que el nuevo santuario es el cuerpo entregado del Señor.
Alrededor de la cruz se disponen catorce luceros de cuatro puntas y un sol rampante, clara referencia a las catorce estaciones del Vía Crucis y a la promesa de la Resurrección que ilumina la Pasión. Todo el conjunto se corona con la heráldica marquesal de la Casa de El Carpio, en recuerdo de figuras históricas como Luis Méndez de Haro y su hijo Gaspar, evocando la elegancia y el gusto por la belleza que caracterizó al linaje.
El colorido combina el rojo y el verde, en armonía con el sarcófago del Santo Sepulcro, mientras que la tipografía versátil permite adaptar el emblema a distintos soportes, resaltando diferentes aspectos de la conmemoración magno-cofrade.
Un sello que deja huella
Zurita ha definido los logotipos como sellos que marcan la memoria, evocando el versículo del Cantar de los Cantares: “Ponme como un sello sobre tu corazón, como un sello sobre tu brazo, porque el Amor es fuerte como la Muerte” (Cant. 8, 6). En palabras del diseñador, crear estos emblemas supone grabar señales en el corazón y la historia, razón por la que ha tenido el privilegio de trazar distintivos para hermandades, instituciones y fechas inolvidables.
Con la mirada puesta en el 11 de octubre, día en que la hermandad participará en el Magno Vía Crucis, la cruz verde y roja del logotipo se transformará en estandarte de esperanza, recordando que incluso en la cruenta muerte existe consuelo y resurrección: cuando las cruces no se pueden cargar, se abrazan.






