Rafael de Rueda redefine el palio de la Luz con una propuesta que ensalza el alma nazarí de Granada
En el transcurso del Cabildo Ordinario celebrado el pasado viernes, la Hermandad del Trabajo y Luz, con sede en el popular barrio granadino del Zaidín, ratificó la modificación del proyecto del paso de palio de Nuestra Señora de la Luz, una iniciativa que reafirma el vínculo identitario de la corporación con el acervo artístico local. La renovación, firmada por el reconocido diseñador Rafael de Rueda Burrezo, busca acentuar el carácter granadino de la obra, aportando nuevas claves estéticas y simbólicas a su configuración ornamental.

Una reinterpretación de raíz nazarí
El nuevo enfoque del diseño no supone una ruptura con la propuesta inicial, sino una evolución que preserva su estructura esencial, especialmente en lo que respecta al techo de palio, faldones y parte de la orfebrería. Sin embargo, se han introducido intervenciones significativas en las bambalinas y en elementos claves de la orfebrería, como los varales y los violeteros.
El elemento más distintivo de la reforma reside en la incorporación de motivos inspirados en la lacería de ocho brazos entrelazados, un patrón geométrico que remite al arte nazarí y a la riqueza decorativa de la tradición islámica granadina. Este recurso, ampliamente documentado en manifestaciones como la azulejería, la cerámica y la carpintería de celosía, evoca de manera inequívoca la memoria estética de la Alhambra y su entorno. Para reforzar esta evocación, el diseño combina dicha geometría con motivos vegetales característicos como hojas de acanto y frutos de la granada, en clara alusión al escudo y nombre de la ciudad.
Renovación en la orfebrería: dinamismo y volumen
En el apartado de orfebrería, los varales han sido objeto de una revisión profunda, añadiéndose gallones en los nudos que dotan al conjunto de mayor ritmo visual y fluidez formal. Asimismo, los basamentos presentan ahora perfiles más redondeados, con el empleo de formas sinuosas en ‘S’ que sustituyen la rigidez previa por un lenguaje más volumétrico y ornamental.
Los violeteros también han sido rediseñados, ajustándose al nuevo discurso estético y armonizando con el dinamismo de los varales y las jarras. El conjunto gana así en unidad estilística, transmitiendo una impresión de mayor coherencia y personalidad, en línea con la apuesta decidida por lo autóctono.
Una estética con sello identitario
El resultado final no es una simple reforma, sino una reafirmación del alma granadina del palio, según palabras del propio autor. Al preservar las líneas maestras del proyecto original, pero reforzando la inspiración en el imaginario artístico de Granada, la hermandad busca dotar a su paso de una estética plenamente reconocible, que se distinga en el rico y variado universo cofrade andaluz por su singularidad local.
Con esta decisión, la corporación del Zaidín da un paso firme hacia la consolidación de su identidad artística, reflejando en su patrimonio procesional el diálogo entre fe, tradición y cultura. El nuevo diseño, ahora aprobado oficialmente, comenzará su fase de ejecución conforme a las directrices marcadas, con la expectativa de que en los próximos años la Virgen de la Luz luzca bajo un palio que no solo sea bello, sino profundamente arraigado en la memoria artística de su ciudad.





