La Hermandad del Valle aprueba una procesión extraordinaria en 2027 para conmemorar el 25º aniversario de la coronación canónica de la Virgen

La Hermandad del Valle ha dado un paso histórico en la organización de su calendario cofrade al aprobar, durante el cabildo general extraordinario celebrado en la Iglesia de la Anunciación, la realización de una procesión extraordinaria en 2027. Esta salida conmemorará el vigésimo quinto aniversario de la coronación canónica de Nuestra Señora del Valle y permitirá a la corporación poner en valor la relevancia histórica y devocional de su titular mariana.

El cabildo, convocado tras la aprobación de las cuentas anuales, incluyó la presentación de los actos conmemorativos que acompañarán la efeméride, así como un informe detallado sobre el estado de conservación de los tres titulares de la corporación: el Señor de la Coronación de Espinas, el Nazareno de la Cruz al Hombro y la Virgen del Valle, junto con una propuesta de posibles intervenciones restaurativas.

Rosario de la aurora y misa estacional

La celebración extraordinaria incluirá un traslado de la Virgen del Valle hasta la Catedral de Sevilla mediante un rosario de la aurora, donde se oficiará una misa estacional el 1 de noviembre de 2027, evocando los actos que tuvieron lugar hace un cuarto de siglo. Posteriormente, la dolorosa retornará a la Iglesia de la Anunciación en procesión extraordinaria, siguiendo un recorrido que rememora la trayectoria histórica del regreso tras su coronación.

El recuerdo histórico de esta efeméride remite al 1 de noviembre de 2002, fecha en la que la Virgen del Valle fue coronada canónicamente por el entonces arzobispo de Sevilla, fray Carlos Amigo Vallejo, tras un traslado previo realizado el 27 de octubre y un triduo preparatorio entre los días 28 y 30 de octubre. La procesión de regreso se desarrolló el 3 de noviembre, recorriendo el Postigo del Aceite y la calle del Arenal hasta desembocar en la Plaza Nueva, donde la talla fue recibida por las autoridades municipales.

Historia, atribución y restauraciones de la Virgen del Valle

La Virgen del Valle, atribuida actualmente a Juan de Mesa, constituye una talla de candelero para vestir de 168 centímetros de altura, con cabeza, cuello y manos tallados y policromados, y ojos de cristal soplado. Su cabello, elaborado con fibras vegetales estucadas y policromadas, confiere a la imagen un realismo notable y una presencia solemne en la devoción local.

Durante siglos, la obra fue inicialmente atribuida a Juan Martínez Montañés, aunque estudios posteriores la asignaron a Juan de Mesa, fechándose entre 1618 y 1627, atribución confirmada por el IAPH en 2006, que determinó además que las manos corresponden al siglo XVIII.

A lo largo de su historia, la dolorosa ha sido objeto de diversas restauraciones, destacando la de 1909, encomendada a Joaquín Bilbao y José Ordóñez, con policromía posiblemente de Gonzalo Bilbao, y la de 1980, realizada por José Rivera García bajo la supervisión de Enrique Pérez Comendador. En 2006, los técnicos del IAPH y Cinta Rubio Fauré llevaron a cabo una intervención que incluyó limpieza superficial de la policromía, afianzamiento de cuello y brazos, y sustitución del candelero por uno de madera, asegurando la estabilidad de la imagen para las próximas décadas.

Protección de la imagen en tiempos de conflicto

La Virgen del Valle también ha sido resguardada en momentos críticos, preservándola de daños durante periodos de inestabilidad política y social. Entre mayo y septiembre de 1931 fue custodiada en la vivienda de los hermanos López Pitard, mientras que en la Guerra Civil (julio-septiembre de 1936) permaneció en una entreplanta de la calle Jimios, preservando su integridad y continuidad devocional.

Un homenaje que refuerza el patrimonio cofrade

La procesión extraordinaria de 2027 pretende ser un homenaje a la Virgen del Valle, destacando su trayectoria histórica, artística y espiritual, así como su relevancia patrimonial dentro de la Semana Santa sevillana. La efeméride permitirá a la hermandad rememorar la coronación canónica, consolidar la memoria devocional y proyectar su legado hacia las nuevas generaciones de hermanos y devotos.