La ilusión de las vísperas

Muchos son los colegios que desde hace unos años fueron incorporando procesiones chiquitas a sus actividades escolares. Muchos de ellos han ido potenciando una actividad que comenzó en la aulas y que cada día congrega a más padres junto a los pequeños para vivir las vísperas de una manera ilusionante y especial. El auge de estas “mini procesiones” y el nivel de las mismas, ha aumentado de manera exponencial, llegando incluso a incluir en el cortejo bandas de música en aquellos colegios que disponen de espacio suficiente y recursos adecuados.

Es un placer ver como mini mantillas, mini capataces, costaleros y mini nazarenos, conforman unas pequeñas pero nutridas hileras de ilusión. Ilusión reflejada no solo en las caras de los más pequeños sino también en la de los padres y abuelos que cada año acuden en mayor número, siendo activos artífices de esta pequeña y emotiva actividad.

Hace unos días me contaba una mama que al igual que en años anteriores, en la guardería donde ella llevaba a sus niñas hace un año, tienen previsto realizar una procesión pequeñita a la cual están invitadas. Esta procesión se lleva realizando varios años por las calles del barrio, alegrando la vista de pequeños y mayores, y haciendo participes no sólo a los alumnos matriculados en el curso sino también a los antiguos alumnos que por edad ya están escolarizados en otros centros. Gracias a la profesora y dueña del centro, muchos niños y niñas vuelven a su guarde para realizar esta bonita procesión.

Este año, me comentaba, han recibido comunicación del ayuntamiento, solicitando entre los permisos el pago por actividades y espectáculos, además de los seguros y el pago de los agentes de la ley que en número por determinar acompañen al cortejo, entiendo que hay una ley de 2014 que así lo regula, pero también entiendo que esta procesión, “actividad escolar” discurre por el acerado público y congrega a un pequeño número de niños y de padres que cruzan por los pasos de peatones sin interferir en demasía en un barrio tranquilo, no produciendo invasión de calles ni perturbando a sus gentes.

Supongo que para Halloween, carnaval y otras actividades menos relacionadas con la Fe y con las tradiciones tan arraigadas no será tan cuantioso, o tan férreo el seguimiento y muchísimo menos se tendrán que realizar tan estrictos trámites burocráticos, ya que las actividades paganas gozan de una mayor aceptación pues son muy integradoras y progresistas. En fin, una pena que se dificulten ciertas actividades que lo único que hacen es enriquecer y reforzar tradiciones tan nuestras como es y será nuestra Semana Santa.