Las semanas tristemente extraordinarias que estamos viviendo, a consecuencia de la terrible crisis sanitaria que viene padeciendo el planeta, está generando múltiples escenas. Insólitas imágenes para el recuerdo que emocionan y duelen a partes iguales y que con el paso del tiempo se observarán con cierta distancia, como si de un mal sueño de tratase.
Imágenes como las vividas a las puertas de San Julián este extraño Domingo de Ramos, en las que una numerosa dotación de la policía local ha rendido visita al Santísimo Cristo de la Buena Muerte y a la Virgen de la Hiniesta, que no podrán recorrer las calles de Sevilla, pero si recoger metafóricamente la ofrenda floral que en nombre de todos los sevillanos han dejado a las puertas del templo estos servidores públicos, mientras las marchas procesionales «Himno de San Antonio» y «Amarguras» envuelven de magia y melancolía los rincones del sentimiento.





