El viejo costal, 馃挋 Opini贸n

La impresionante soledad de un hombre

Impresionante imagen de un hombre caminando solo por la plaza de San Pedro de Roma, el Santo Padre, caminaba el pasado viernes hacia el altar desde donde impartir铆a una extraordinaria bendici贸n 鈥淯rbi et Orbi鈥, para la ciudad de Roma y al resto del mundo.

Dominaba el ambiente un sepulcral silencio, flameaban unas antorchas, se帽alando el poder del fuego, la duras piedras de la plaza estaban h煤medas por el agua de una lluviosa tarde de primavera, el aire espeso, denso, todos los elementos del universo reunidos en torno a un hombre solo, con toda la responsabilidad de ser la cabeza visible de la iglesia, solo un aparente d茅bil hombre, junto a un sill贸n blanco.

Habl贸 de c贸mo nos ha sorprendido una inesperada y furiosa tormenta, y se帽al贸 鈥渘os dimos cuenta de que todos estamos en la misma barca鈥 todos fr谩giles y desorientados, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente, todos desenmascarados de nuestras debilidades, 鈥渘adie se salva solo鈥, se帽al贸 la importancia de tantos h茅roes an贸nimos, transportistas, m茅dicos, enfermeras y enfermeros, reponedores, sacerdotes, limpiadoras, cuidadoras, y tantos otros.
Francisco desde su soledad ha se帽alado las falsas y superfluas seguridades con la que los hombres construyen sus vidas, se帽alando las m谩s humildes de las lecciones, la necesidad de esperanza del hombre, se帽al贸 鈥淪e cay贸 el maquillaje de esos estereotipos con los que disfraz谩bamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar鈥.

Despu茅s de una oraci贸n delante de la imagen milagrosa del crucificado de San Marcelo, oraci贸n y silencio, soledad m谩xima, momento de inmenso recogimiento de todos los que de una u otra forma segu铆amos esta bendici贸n solemne desde Roma.

Y por las mojadas piedras que rodean la columnata de la plaza de San Pedro, este solitario hombre, se retira, con pasos cansados, solo el sonido de sus pasos y la ca铆da de las gotas de lluvia, su espalda encorvada, por el peso de la responsabilidad, un humilde, sencillo, incansable hombre al que le pesa el sufrimiento de la humanidad, recorre esta plaza, estoy seguro que en ese momento era el hombre m谩s solitario del mundo.

鈥淟a oraci贸n y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras鈥, 鈥淪e帽or, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones鈥 a煤n resuenan estas palabras en mis o铆dos.
Un hombre en soledad, Francisco, Santo Padre de la Iglesia de Roma para la ciudad de Roma y el resto del mundo.

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