La Intervención General de Fondos del Ayuntamiento de Córdoba vuelve a la carga para intentar perjudicar económicamente a la Semana Santa de Córdoba, pese a los evidentes esfuerzos materializados desde el gobierno municipal para hacer justicia con las hermandades de la ciudad, que representan a un amplio sector de la población cordobesa y genera una incuestionable riqueza, de manera directa, en forma de ingresos en ámbitos como la hostelería y el turismo, e indirecta, a través de la generación de miles de puestos de trabajo, sustentando la economía de miles de familias.
Así se desprende del expediente, «casualmente» filtrado a la sección local del periódico de extrema izquierda El Diario, dirigido por Ignacio Escolar, que lleva por nombre Cordópolis. Un diario digital que aprovecha la más mínima oportunidad para difundir con entusiasmo causas contra las cofradías, económicas, como en este caso, o logísticas, a través de denuncias politizadas contra la incuestionable propiedad de la Mezquita Catedral o contra la carrera oficial, a través de la destrucción de la segunda puerta de acceso al templo mayor de la diócesis, “restitución” mediante de la famosa y prescindible celosía, que sólo tiene por objetivo perjudicar a la Semana Santa de Córdoba, cargándose el itinerario común por el que transitan las corporaciones penitenciales. Un periódico que sigue intentando “seducir” a un buen número de cordobeses con una presunta sección cofrade que se alimenta casi en exclusiva cuando llega la Cuaresma, para intentar sacer rendimiento de un universo, el cofrade, al que se intenta perjudicar a través de la difusión de informaciones que siempre gozan de la misma orientación política.
El citado informe, que como el propio periódico de extrema izquierda reconoce, concede su conformidad a la subvención anual de 313.000 € que el ayuntamiento de todos los cordobeses, cofrades incluidos, concede a la Agrupación de Cofradías de Córdoba, pese a trufar esta anuencia con las tradicionales “observaciones” que no son más que matices que buscan dar la apariencia de la concesión no es del todo “justa”. Entre estas observaciones se incluye la atrevida observación de que esta subvención “sobrefinancia” a las hermandades porque “concede 313.000 € sin aportar memoria económica ni informe financiero, es decir, sin detallar partidas de gasto”. Resulta extremadamente llamativo que alguien se atreva a afirmar que existe una “sobrefinanciación” si se desconoce el desglose del gasto. Es de todo punto imposible conocer si se está sobrefinanciando algo si no se disponen de cifras para sustentar semejante afirmación que, sin embargo se realiza, y se subraya desde el periódico de extrema izquierda, para sembrar dudas sobre la recepción de la subvención.
Dudas inexistentes, toda vez que la recepción es perfectamente ajustada a derecho y está respaldada por todos los controles públicos implementados en el ayuntamiento, como demuestra la propia conformidad manifestada en el informe. Un informe que, no obstante, subraya que la Agrupación no señala qué es lo que aporta a cambio de la percepción de la subvención más allá de encargarse de la organización de la Semana Santa. Una exigencia de índole formal –porque resulta evidente cuál es el beneficio social y económico que las hermandades reportan a la ciudad- que solamente parece exigírsele cada año a las cofradías, y no a otros colectivos que organizan celebraciones con mucha menos repercusión para la ciudad, como el Carnaval, que cada año perciben subvenciones municipales sin reproche alguno, ni de la Intervención ni de ningún diario de extrema izquierda, vaya usted a saber por qué.
Entre las quejas de la intervención se encuentran una serie de beneficios “en especie” que la Agrupación percibe, como la cesión del Gran Teatro para el concierto de Cuaresma y la celebración del Pregón de Semana Santa o el Teatro Góngora para el pregón de Glorias o, agárrense, la cesión de la plaza de Capuchinos para la exaltación de la saeta o espacios para la instalación del Belén Municipal, que en los últimos años se ha instalado en el Oratoria de San Felipe Neri. Unas quejas tan obscenas como ridículas, en la medida de que no se recuerdan reproches similares para otras concesiones similares, como la cesión del Gran Teatro para celebración de la Final del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas o de espacios públicos para fiesta anual del Partido Comunista, pese a la práctica intrascendencia que ambas celebraciones tienen para la ciudad de Córdoba, por lo que muchos podrían pensar que estas críticas tienen un trasfondo distinto al meramente económico.
En este sentido, este informe de la Intervención y no otro, exige al ayuntamiento a aplicar las ordenanzas municipales para que las cofradías, y sólo las cofradías, paguen por el uso de estos espacios, al mismo tiempo que otros organismos quedan exentos. Un informe que asegura que “El que por parte del Ayuntamiento se asuman determinados gastos que revierten en la Agrupación supone un riesgo cierto de sobrefinanciación a la misma, por cuanto se proporciona una subvención monetaria para la realización de actuaciones que el Ayuntamiento a su vez está soportando mediante la aportación de otros medios que pone a disposición de la entidad”. Una auténtica falacia ya que, por un lado, es imposible cuantificar que el presunto valor monetario de la cesión de un espacio y, por otro, es imposible que se haya podido determinar si esta cesión puede compensar los costes de organización de los eventos que se detallan, toda vez que, como ya hemos indicado, el propio informe indica que no se ha aportado memoria económica ni informe financiero, por lo que no están detalladas las partidas de gasto. Difícilmente se puede concluir que hay un sobrecoste sin conocer este detalle.
Finalmente, el informe asegura que “las concesiones directas se repiten una y otra vez, de un ejercicio al siguiente, lo que supone en la práctica el derecho continuado a una asignación municipal”, insistiendo en que “hay una tendencia que nos parece preocupante, en cuanto cada vez más las concesiones directas se dirigen directamente a la entidad para su mantenimiento y funcionamiento, o la realización de su plan anual de actividades” y enfatizando que “en ninguno de estos casos se estaría subvencionando un proyecto concreto (que es lo que justifica la actuación de fomento) sino a las asociaciones en sí” y añadiendo que “cada vez está más difuminada la separación de lo que se hace (y que puede ser objeto de subvención) con la de la entidad que lo hace (a la que habría que subvencionar con independencia de cuáles sean sus actuaciones)”.
Afirmaciones que solamente pueden ser formuladas desde el más absoluto desconocimiento, puesto que es evidente el proyecto que desarrollan las hermandades cordobesas para beneficio de la sociedad. Un proyecto continuado que se materializa, de manera recurrente, redundando en la economía de la ciudad en general (en forma de ocupación hotelera, de generación de ingresos para la hostelería o del mantenimiento de decenas de oficios que sin las cofradías no existirían) y, en particular, de las miles de familias que viven de las hermandades, así como a través de innumerables campañas solidarias que las cofradías ponen en marcha continuamente, para paliar las necesidades directas de miles de cordobeses, mientras que muchas otras entidades, que nunca han merecido el reproche de informe o panfleto alguno, pese a percibir cuantiosas subvenciones, prácticamente a fondo perdido, jamás han generado ningún beneficio para la sociedad. Una verdad irrefutable que siembra la duda sobre las auténticas razones que se esconden detrás de la permanente campaña de acoso y derribo que desde sectores políticos muy concretos se perpetra sistemáticamente contra las cofradías.





