La Junta de Gobierno de la hermandad de la Merced ha emitido un comunicado público dirigido a sus hermanos tras la accidentada estación de penitencia del pasado Lunes Santo en la que la lluvia lo condicionó todo de regreso de la Santa Iglesia Catedral para «mostraros nuestro más sincero agradecimiento por haber contribuido con vuestra entrega, vuestro sacrificio y vuestra entereza a la culminación de una de las más sentidas, fervorosas y ejemplarizantes estaciones de penitencia de nuestro querido Lunes Santo».
Un agradecimiento que se extiende con mayor énfasis «a vosotros, hermanos nazarenos, que de forma callada, orante y sacrificada “aguantasteis el chaparrón” y nunca mejor dicho. Hace mucho tiempo que Córdoba no había presenciado una demostración de fe, y compromiso con el auténtico espíritu cofrade, tan verdadera como la vuestra».
La nota alaba la «ejemplar y laboriosa la actitud del cuerpo de diputados y auxiliares de la Diputada Mayor de Gobierno con dos únicas misiones grabadas en vuestra mente y vuestro corazón: cuidar de los hermanos nazarenos de cada tramo asignado, desde los más pequeños incluidos en el cuerpo de “canastillas” (¡qué ejemplo para tantos cofrades!) a los que peinan canas, y que las inclemencias que, inesperadamente nos sorprendieron antes de lo previsto, no fueran un obstáculo para mantener el orden y la compostura, y a fe que lo conseguisteis con vuestra amabilidad en el trato en tan difícil situación y vuestro conocimiento de la labor encomendada». «Igual de ejemplar y aún mas sacrificada, si cabe, -añade el texto- la estación de penitencia del Cuerpo de acólitos. Sabemos de vuestras manos ajadas por el roce continuo del metal del cirial, pero, a pesar de no poder llevar la mecha de los codales encendida, vuestra fe llevó la luz a todos los que os vieron escoltar a nuestros sagrados titulares iluminándolos con la luz encendida de vuestros corazones»
La misiva elogia también la «entrega, sacrificio, obediencia y compromiso de nuestras cuadrillas de costaleros, comandadas de forma magistral y medida de nuestros capataces, dando ejemplo de que en la adversidad también se puede hacer un magnífico trabajo, elegante y comunicador«. Así como la labor de «nuestras bandas, la novena y octava trabajaderas» que «hicieron el trabajo que debían hacer». Por un lado, «Coronación, los hermanos músicos de nuestra cofradía, que pusieron en lo mas alto de la excelencia de la música cofrade su acompañamiento musical al paso de misterio de Ntro. P. Jesús Humilde». Y por otro «la intervención de Tubamirum, nuestros queridos hermanos mercedarios cañeteros”. La nota agradece también a su «director espiritual que desde el primer momento nos brindó su apoyo incondicional», así como al «Cabildo Catedral de Córdoba, Agrupación de Cofradías y policía local por sus facilidades, y agradecer públicamente a las hermandades que ofrecieron sus templos, sus refugios para resguardarnos, y a sus párrocos, como San Francisco, Hermandades de la Paz, nuestra querida hermana de la Sangre, Prendimiento, la de Jesús Caído, Resucitado, la del Buen Suceso y La Esperanza, así como todas las personas que a titulo particular ofrecieron sus casas, para resguardar enseres o hermanos».
Así mismo agradece «al pueblo de Córdoba, a los devotos de nuestros sagrados Titulares, a nuestros barrios del Zumbacón, Edisol, Levante, Fátima….. que no nos abandonaron en la adversidad, todo lo contrario, permanecieron fieles y emocionados a su lado» y «a todos los que entendisteis y comprendisteis nuestra determinación, nuestro anhelo, por vuestra comprensión y apoyo, sin necesidad de explicaciones. Por los que os habéis preocupado “sinceramente” por nuestro patrimonio material, el cual, gracias a Dios, no ha sufrido ningún daño que merezca una mínima reseña, y que, tras la revisión por los expertos, ha quedado nuevamente expuesto en nuestra exposición permanente de la Sala Capitular para que pueda seguir siendo admirado por cuantos lo deseen. La “extraordinaria normalidad” vuelve a nuestra casa de hermandad como siempre»
La nota, todo un alarde de humildad y transparencia concluye pidiendo «perdón, también por supuesto, ¿Cómo no lo íbamos a pedir? A todo el que se haya sentido dañado en cualquier forma por lo acontecido, a aquel que es libre de pensar que fue una temeridad o una insensatez. No buscamos excusas, queremos dar explicaciones, os las estamos dando, es nuestro deber y compromiso estar al servicio de los hermanos. Gracias y perdón».






