La Junta de Gobierno del Rescatado quiere llevar al Señor a la cárcel

El objetivo es celebrar un Besapies y una Eucaristía Extraordinarios dedicados a los Internos de la Prisión

Llevar al Rescatado a la cárcel. Esa es la propuesta de la Junta de Gobierno de la Hermandad trinitaria que se planteará a los hermanos en el cabildo extraordinario convocado al efecto el próximo 26 de enero, a las 12:30 horas, en los Salones Parroquiales de Nuestra Señora de Gracia y San Eulogio (entrada por el Hall del Colegio Trinitarios),

Si se obtiene el beneplácito de los hermanos Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado y la Reliquia de San Juan Bautista de la Concepción se trasladarían de manera privada al Centro Penitenciario de Córdoba, con motivo de los actos celebrados por la Comunidad de Padres Trinitarios de Córdoba para conmemorar L Aniversario de la Canonización de San Juan Bautista de la Concepción; para la celebración de un Besapies y Eucaristía Extraordinarios dedicado a los Internos de la Prisión.

Juan García Xixón o Gijón, según otros Juan Bautista Rico, conocido como san Juan Bautista de la Concepción (Almodóvar del Campo, Ciudad Real, 10 de julio de 1561-Córdoba, 14 de febrero de 1613) fue un religioso y escritor ascético y místico español, reformador de la Orden Trinitaria y fundador de la Orden de los Trinitarios Descalzos.

Quinto hijo de los ocho que tuvieron Marcos García Xixón e Isabel López Rico, labradores acomodados, sintió una temprana vocación religiosa que reflejó en «jugar a santo» por medio de un acusado ascetismo que puso en peligro su salud infantil. Recuperado a duras penas de su anorexia, mal que le perseguirá durante casi toda su vida, su vocación se fortaleció al pasar por la localidad Santa Teresa de Jesús en 1574 o 1576, quien profetizó a sus padres el futuro del niño.

Estudió gramática con los Carmelitas Descalzos de Almodóvar y luego teología en Baeza y Toledo, donde tomó el hábito de los Trinitarios Calzados el 28 de junio de 1580 e hizo el noviciado. Profesó el 29 de junio de 1581. Allí estudió también filosofía con San Simón de Rojas. Luego cursó cuatro cursos de teología en Alcalá de Henares y marchó a Sevilla, pero entonces tuvo una revelación al salir de Écija y concibe el deseo de reformar la Orden trinitaria para hacerla más rigurosa; marcha primero a Valdepeñas y luego a Roma, donde llega el 21 de marzo de 1598. Tiene que sufrir la oposición de los trinitarios calzados y tras varias dilaciones, detenciones y maniobras, logró el breve de erección de la reforma el 20 de agosto de 1599.

De vuelta a España tomó posesión del convento de Valdepeñas en 1600; desde 1601 a 1605 fundó ocho conventos: Alcalá, Madrid y Salamanca. Elegido provincial, continúa fundando hasta siete casas, algunas importantes, cuales son Salamanca, Baeza, Córdoba, Sevilla y Pamplona. Escribe para sus monjes numerosas obras ascéticas y un caudaloso Epistolario, en total ocho nutridos tomos de variado contenido, siempre en prosa y de tema moral, teológico o ascético. También una relación autobiográfica y algunas obras místicas. Cesa de provincial en 1609, pero funda aún el monasterio de Toledo (1611) y trabaja en la fundación del de Sanlúcar de Barrameda, a pesar de un molesto mal de vejiga del que es operado y mal curado; se le ordena que cese de esas gestiones y se retira a Córdoba, donde se agravan sus achaques; allí fallece el 14 de febrero de 1613.

Fue beatificado el 21 de septiembre de 1819 por Pío VII y canonizado el 25 de mayo de 1975 por Pablo VI. Sus restos se veneran, desde que murió, en el convento de los trinitarios de Córdoba. La diócesis de Ciudad Real (su tierra natal) y la diócesis de Córdoba (dónde murió) celebran la Memoria del santo el día 15 de febrero, al día siguiente de su muerte, ya que el día 14 el Calendario Litúrgico marca la Fiesta de los Patronos de Europa. La Orden Trinitaria mantiene la celebración de la Fiesta del santo el día 14, fecha de su muerte.