En el marco de la conmemoración del 275 aniversario fundacional, la juventud de la Hermandad de las Aguas ha protagonizado un gesto de especial relevancia patrimonial y devocional: la donación de un fajín bordado destinado a Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor.
La pieza ha sido concebida como una recreación del histórico fajín atribuido a Juan Manuel Rodríguez Ojeda, perdido en el incendio que devastó la iglesia de San Jacinto en 1942. Para su diseño se han tomado como referencia diversas fotografías conservadas en el archivo de la corporación, lo que ha permitido recuperar la esencia de aquel desaparecido ajuar mariano.
El proyecto ha contado con la dirección artística de Pablo Coleto Higuera, responsable de reinterpretar la obra original y de introducir ciertos matices adaptados al gusto contemporáneo. Entre ellos destacan la incorporación de galones de oro y un fleco de canutillo con canelones, que aportan mayor riqueza visual a la composición. La singularidad de la pieza reside además en el empleo de materiales de anticuario —tisú, galones, flecos, huevecillos, espejuelos y espigas— que, tras un minucioso proceso de restauración, han podido ser reutilizados para esta donación.
La ejecución del bordado ha corrido a cargo de Jesús Vera Muñoz, hermano de la corporación, quien ha aplicado con maestría las técnicas tradicionales del bordado en oro sevillano, combinando hilos de oro y plata en un diálogo armónico que remite a los cánones clásicos del arte sacro de la ciudad.
Con esta ofrenda, la juventud de la Hermandad no solo enriquece el ajuar de la Virgen, sino que recupera simbólicamente un patrimonio perdido en aquel episodio trágico de 1942, reafirmando al mismo tiempo su compromiso con la historia y la identidad artística de la corporación.







