El pasado mes de junio una inusitada polémica se abrió en el proceloso océano de las redes sociales, a cuento de uno de los mantos del ajuar de la Virgen de la Esperanza Macarena, el conocido como “Manto de los Cisneros”. Se trata de una pieza realizada con bordados del antiguo palio que realizase Juan Manuel Rodríguez Ojeda entre los años 1907 y 1908, que fueron adaptados para ser dispuestos sobre terciopelo verde en 1967 en el taller de Carrasquilla Perea. Según afirma un grupo de fieles y hermanos de la hermandad de la Macarena, el manto podría haberse visto afectado por un accidente.
Según la teoría defendida por uno de los denunciantes (que escribe bajo seudónimo), el suceso podría haber tenido lugar el pasado mes de octubre, durante los cultos que la hermandad consagra cada año en honor de la Virgen del Rosario. Este usuario afirma que la puerta del camarín que permite acercarse la Virgen de la Esperanza fue inhabilitada a consecuencia de una fuerte tormenta que se cernió sobre Sevilla. En concreto asegura que “la realidad es que a la Virgen de la Esperanza la tuvieron que retirar del culto porque se estaba mojando al haber una gran gotera y el manto de los Cisneros salió muy mal parado”.
Conviene destacar que lo que estos fieles y devotos afeaban no eran los hipotéticos efectos que el suceso pudiera haber tenido sobre el manto, toda vez que las voces que se pronunciaron hablaron en todo momento de un accidente, sino la presunta ausencia de información por parte de la corporación hispalense.
Acompañando a esta denuncia, se difundieron una serie de imágenes de la pieza, cuya veracidad tampoco pudo ser confirmada, que mostraban el manto en el museo de la hermandad, supuestamente afectado en lo que al terciopelo se refiere, matizando que el bordado no habría sufrido consecuencias. Algunos de los denunciantes indicaron que habían preguntado a la hermandad a través de las redes sociales, sin haber logrado recibir una respuesta. La polémica se multiplicó hasta tal punto que generó incluso que se iniciase una recogida de firmas para solicitar un cabildo de índole extraordinario y obtener las pertinentes explicaciones de la Junta de Gobierno, para lo que sería preciso recabar, al menos, el 5% del último censo de la hermandad.
Al respecto, la hermandad difundió un comunicado para «informar a sus hermanos y alejar de polémicas interesadas un asunto que debiera encauzarse a través de las vías habituales que las Reglas establecen». El comunicado explicaba que «tras un accidente absolutamente ajeno a la Hermandad, y siguiendo las indicaciones técnicas y los plazos de observación del comportamiento de los materiales recomendados por CYRTA (prestigiosa empresa especializada en la conservación y restauración de tejidos antiguos e históricos consultada nada más suceder), estaba prevista su intervención en el futuro próximo para sustituir el soporte y pasar los bordados -que se encuentran en perfecto estado- a nuevo terciopelo, encontrándose actualmente en fase de elección del taller que lo realizará».
La hermandad incide en que «tal y como ha sucedido en situaciones similares, la Hermandad pretendía iniciar este proceso con discreción y naturalidad recomendables para llevar a buen término la resolución de este tipo de incidencias- para informar en el momento oportuno a los hermanos a través de los cauces establecidos en sus Reglas». A este respecto, la Junta de Gobierno quiere dejar claro que «siempre ha actuado según más convenía a los intereses de la Hermandad sin que en absoluto haya sido su intención hurtar al hermano el derecho a la información».
En el cabildo de este domingo se ha explicado que el pasado del manto se producirá a la conclusión de la próxima Semana Santa y que la empresa aseguradora Mapfre abonará el 100% del coste de la ejecución. Todo ello en base a la digitalización realizada hace unos meses por Sergio Cornejo.









