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Sevilla

La Macarena aprueba la construcción del columbario

Envuelta, de manera indeseada, en la polémica de la ubicación de los restos del general Gonzalo Queipo de Llano en el interior de la Basílica, avivada en las últimas semanas a consecuencia de la exhumación de los restos de Francisco Franco, la Hermandad de la Macarena, según disponen sus Reglas, ha convocado a todos los hermanos mayores de dieciocho años, y con más de un año de antigüedad como tal, al Cabildo General Ordinario de Cuentas, que se ha celebrado este domingo, en el que se ha incluido un punto que podría influir en esta polémica que se cierne sobre la corporación hispalense, la construcción de un columbario en el interior de la Basílica, toda vez que el columbario ha sido en los últimos tiempos una de las opciones barajadas como posible solución al traslado de los restos del general. 

«El proyecto está hecho, aprobado, cuantificado y determinado donde se ubicará, pero esperábamos poder ejecutar el columbario con una dispensa y, según la norma vigente, es necesario que las instalaciones se aprueben en un cabildo», afirmaba el pasado mes de septiembre el hermano mayor de la Macarena. La Asamblea de hermanos ha aprobado su construcción. Irá ubicado en la sacristía del templo, bajo la Virgen de la Esperanza y tendrá una capacidad de entre 1.700 a 4.000 restos mortales según la disposición final elegida. 

Cabe recordar que hace unas semanas, el hermano mayor de la Hermandad de la Macarena de Sevilla, José Antonio Fernández Cabrero, dejaba claro que estará «siempre dispuesta» a cumplir la Ley Andaluza de Memoria Histórica y Democrática «cuando se reglamente qué hacer» con los restos del general Gonzalo Queipo de Llano de la basílica de la Macarena, ya que actualmente es «vaga». En una entrevista en Canal Sur Radio, recogida por Europa Press, mostraba  su respeto por las concentraciones que piden la retirada de Queipo, añadiendo que «tienen todo el derecho de hacerlo donde quieran y donde las autoridades les permitan». Sin embargo, lamentaba que ese respeto que la Hermandad manifiesta no se tenga «del mismo modo» por parte de esos colectivos que han elegido este domingo para movilizarse, ya que en esa jornada la Macarena desarrollará «una función principal».

Además, llamó la atención sobre la «incoherencia» de los políticos que se «manifiestan». Así, instó a que éstos «legislen, regulen, gobiernen y después digan cómo ha de actuar la Macarena conforme a derecho». «Medítenlo porque hay bastante incoherencia», agregó en la comparecencia. Fernández indicó que la salida de Queipo «no es necesariamente decisión de la Hermandad», que cuenta con 20.000 hermanos y donde hay «decisiones de toda naturaleza». «No se puede abrir una consulta popular a ver qué hacemos sino lo que marque la ley. No se trata de tener razón sino de sostener la paz», recalcó.

De este modo, insistió en que, cuando la Hermandad tenga «las disposiciones que regulen la retirada de los restos y las instrucciones oportunas y precisas bajo el precepto legal, no se tendrá ningún problema en proceder». Además, recuerdaba que la Junta «en el tiempo pretérito no optó o ejerció el derecho a tomar decisiones», por lo que tras recordar posicionamientos del Ayuntamiento de Sevilla o de otros organismos, incide en que «el único competente nunca se dirigió a nosotros». A ello, se une que, según «las declaraciones últimas de la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, había informes donde se decía que no se aconsejaba de momento tomar ninguna decisión». «Estamos a la espera de que nos digan cómo proceder», recalcó en la entrevista.

No obstante, y pese a que el columbario se ha esgrimido como un hipotético destino de los restos del general, en julio de 2018, el Hermano Mayor de la Macarena José Antonio Fernández Cabrero desmentía que la corporación de San Gil fuese a proponer a la familia del general el traslado de los restos al columbario que la hermandad tiene previsto construir. Un extremo (la construcción del columbario) que subrayaba que nada tiene que ver con el hecho de que un traslado de estas características se pueda producir, como habían asegurado múltiples informaciones como la publicada en este medio, haciéndose eco de una información de agencia difundida por EFE.

La información publicada concretaba que la Hermandad de la Macarena había decidido mover ficha para terminar con la polémica recurrente de la presencia de los restos del general Queipo de Llano en la tumba habilitada en el interior de la Basílica de la Macarena proponiendo a los herederos del militar la retirada de sus restos del interior de las naves del templo tras el anuncio perpetrado por la Junta de Andalucía acerca de la creación de un comité técnico concebido para emitir un dictamen “preceptivo y vinculante”. Así lo afirmaba la Hermandad Macarena en un comunicado remitido a los medios en el que dejaba meridianamente clara su posición en estos momentos.

La Agencia EFE aseguraba que, «previsiblemente», los restos del general serían trasladados a un columbario que la hermandad tiene previsto. Sin embargo, Fernández Cabrero aclaraba que la construcción del columbario es un proyecto de su equipo de gobierno, y como tal fue incluido en su candidatura, si bien no existe decisión aún acerca ni de las fechas ni sobre el emplazamiento definitivo en el que será erigido. Una decisión que, en todo caso, debe pasar por un acuerdo con los familiares del militar, según el propio Fernández Cabrero ha subrayado. 

La citada información, que fue ampliamente difundida por multitud de medios de ámbito nacional, explicaba que la Macarena habría estimado oportuno cortar de raíz una polémica que tiene permanentemente en el punto de mira a la corporación sevillana con esta iniciativa que pretende trasladar los restos y evita de este modo una imposición por parte del Gobierno andaluz. Cabe recordar que la polémica surge por la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, aprobada durante el gobierno del José Luís Rodríguez Zapatero que prohíbe “elementos contrarios a la memoria democrática” en edificios privados “con proyección pública” y que Queipo de Llano, de quien el hermano mayor ha afirmado siempre que “yo no puedo coger los restos sin darles una salida digna”, está enterrado en la desde 1951 por haber propiciado su construcción.

A finales de julio de 2016 el pleno del Ayuntamiento hispalense aprobaba una moción promovida por IU, condenando el golpe de estado militar del 18 de julio de 1936, repudiando al general Queipo de Llano a cuenta de los fusilamientos perpetrados bajo su mando y rechazando que sus restos sigan enterrados en la basílica de la Macarena, al constituir “una clara ofensa para los familiares de las víctimas del franquismo y para los demócratas”. La moción fue aprobada de forma unánime en todos sus puntos, salvo el relativo a la petición de que la basílica de la Macarena deje de albergar la tumba de Queipo de Llano, un punto que contó con el voto contrario del PP y la abstención de Ciudadanos.

Después de dicho acuerdo, el Gobierno local socialista anunciaba el envío de cartas a la hermandad de la Macarena y el Arzobispado, informando a tales entidades del contenido de las leyes estatal y autonómica de memoria histórica y las obligaciones que de ellas derivan para las entidades privadas. El alcalde, Juan Espadas, matizaba eso sí que los “contactos” institucionales con el Arzobispado y la hermandad de la Macarena estaban destinados a la materialización del mencionado acuerdo plenario por la vía del diálogo y el consenso.

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