Se trata de la famosa «saya del cajón», denominada así por ser la prenda que vistió la dolorosa de San Gil durante el tiempo que estuvo resguardada en 1936
La Santísima Virgen de la Esperanza preside el altar para su Septenario vistiendo el manto ‘Esperanza Nuestra’, confeccionado en 1962 por Guillermo Carrasquilla Perea con bordados procedentes del palio de Rodríguez Ojeda de 1907 y del de Victoria Caro de 1942, y la saya morada realizada por Teresa del Castillo y Antonio del Canto en 1863, cuya autoría ha sido descubierta recientemente por Cyrta. La toca de sobremanto es una pieza de 1989 diseñada por Antonio Garduño y realizada por Fernández y Enríquez. El adorno floral está compuesto por rosas blancas, liliun oriental, alelíes y astromelias.
La famosa saya “del cajón” de la Virgen de la Esperanza Macarena, denominada así por ser la prenda que vistió la dolorosa de San Gil durante el tiempo que estuvo resguardada en 1936, desde hace años viene siendo estudiada por los restauradores José Manuel García Rodríguez y los técnicos de CYRTA, Pablo José Portillo y Pablo Pérez, equipo que ha descubierto la autoría de esta pieza.
Hasta ahora, los estudios que se habían llevado a cabo en torno a la referida saya la relacionaban con la primera saya diseñada por Juan Manuel Rodríguez Ojeda y ejecutada por Elisa Rivera. Sin embargo, los documentos conservados en el archivo de la Hermandad así como un minucioso análisis estilístico y técnico de la ornamentación bordada han permitido confirmar que esta procede de la saya encargada en 1863 al matrimonio de artistas conformado por Antonio del Canto y Teresa del Castillo, y cuyo aspecto fue modificado por Rodríguez Ojeda apenas dos décadas después de su hechura. Desde 1881 y pese a los numerosos pasados a nuevo soporte que han sufrido los bordados, la composición ha mantenido el planteamiento de Ojeda, lo que quizás haya alentado las hipótesis en torno a su autoría, ahora desmentidas por las evidencias encontradas en esta investigación.
Además de la saya, Teresa del Castillo bordó un manto de salida en terciopelo verde, cuyos bordados fueron adaptados a faldones, piezas que hoy, desafortunadamente, se encuentran en paradero desconocido.
La investigación, que será publicada próximamente en la revista Archivo Hispalense que publica anualmente la Diputación de Sevilla, no sólo aporta los importantes datos que confirman su ejecución por parte de uno de los binomios artísticos más brillantes que existieron en la Sevilla de mediados del siglo XIX, si no que, además, convierte a esta saya en la prenda más antigua de todas las que atesora la Virgen de la Esperanza Macarena.











