Andalucía, El Capirote, Opinión

La magia de la identidad

Uno de los problemas de la globalización es que acaba provocando pérdida de identidad allí donde avanza. La música o el cine son quizá los ejemplos más palpables, aunque su presencia es tal que alcanza desde los idiomas hasta los paladares más selectos. No hay más que darse un paseo para ver qué pocos restaurantes quedan ya con sabor patrio, cayendo rendidos ante la comida italiana o la estadounidense. Ni qué decir tiene que la auténtica cocina mediterránea pierde cada vez más adeptos. Y ahí están, las cadenas de comida rápida haciendo caja mientras las tabernas chapan una tras otra, como sucede cada mes de septiembre.

Las nuevas tecnologías han traído consigo un mundo más conectado entre sí, donde el imperialismo se traduce en una sociedad de consumo que olvida lo propio en beneficio de lo ajeno, que ya llegamos a considerar como propio. Y así es como se llega a un futuro donde todos acabaremos celebrando el Año Chino –tiempo al tiempo– o una Semana Santa donde túnicas, pasos, tronos, marchas procesionales sean todos iguales.

Por ello la procesión magna de Antequera ha sido una buena oportunidad para conocer cómo se vive en otras zonas una de nuestras tradiciones más acendradas. Las calles abarrotadas un fin de semana con una alta ocupación hotelera y sobre todo un pueblo que ha mostrado y sigue mostrando –todavía quedan imágenes recorriendo las calles– una forma que por distinta nos parece singular de vivir sus tradiciones alejadas de la globalización. Una procesión magna con la presencia de santa Eufemia, obra de Andrés de Carvajal, y coronada por el Señor de Salud y Aguas, que tanta devoción despierta. Una muestra de la fe de un pueblo, amparado bajo la protección de Nuestra Señora de los Remedios, que cumple un siglo desde que fue coronada canónicamente.

La originalidad se mantiene todavía en Antequera, lo que la convierte en uno de los epicentros para conocer una Semana Santa única, donde todavía pueden verse a las dolorosas con sus manos entrelazadas, el sudario anudado o los niños vestidos con las características alas de ángel. La elegancia de la Virgen del Socorro, el andar de la Soledad… Tantos momentos que por desconocidos cualquier detalle es para quien ha asistido un descubrimiento. Y un rico patrimonio que hoy día 10 –ya 11– nos acabó deslumbrando.