La maldición de la Magna de Jerez

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Con todas las previsiones meteorológicas en contra, las hermandades de Jerez decidían este miércoles aplazar la Magna Mariana que, en principio, iba a celebrarse este 12 de octubre. El evento tendrá que esperar una semana más y, si no median más contratiempos, se desarrollará el sábado 19 este mes. 

Así lo acordaba el pleno de hermanos mayores de la Unión de Hermandades jerezanas, tras una reunión en la que los interlocutores oficiales aseguraban que no había habido tensión. Así lo manifestaban tanto el obispo de Jerez, como el presidente de la Unión ante los micrófonos de Cofrademanía. Si bien, como es habitual en este tipo de casos, el discurso sonaba más políticamente correcto que a lo que pudo ocurrir en el seno del pleno, realmente. 

No obstante y al margen de especulaciones fundadas, lo que sí quedaba de manifiesto era que este evento no hace sino sufrir contratiempos. En este sentido, cabe recordar que la venta de sillas para la Magna ya sufrió un considerable retraso a causa de problemas técnicos en la aplicación habilitada en Internet para tal efecto. Hasta tal punto fue la controversia que el presidente de la Unión tuvo que salir al paso ante la avalancha de críticas hacia la entidad. 

Más problemas

Luego llegaron los pronósticos meteorológicos y el consiguiente cambio de fecha, que tiene numerosas implicaciones. La primera y que los protagonistas reconocieron a la salida de la reunión, no era otra que la adaptación de los horarios de salida de los templos, para que no interfieran en las celebraciones que hay programadas para el 19 de octubre en las distintas parroquia que albergan a las imágenes que procesionarán. 

Si eso ya supone un escollo y provocará distintos ajustes, otro del que no se habla es el de las numerosas bandas contratadas para este acontecimiento que reunirá a 27 imágenes. Está por ver si algunas de ellas querrán cobrar el contrato firmado para el día 12, sin olvidar que puede que todas no estén disponibles para el 19, lo que podría llevar a las cofradías a tener que buscar otra formación o salir en silencio, o incluso, llegado el caso, a pagar doble a causa del aplazamiento. 

Visitantes

Otro de los aspectos que el presidente dejó caer de esos fue el de la reservas realizadas en los hoteles para ver la Magna. Con el aplazamiento serán numerosas las personas que no puedan disfrutar del acontecimiento y que, o bien pierdan el dinero, o bien hagan efectiva su reserva y puedan ver las imágenes. Eso sí, en sus templos que estarán abiertos el sábado día 12. En definitiva, un mal menor que -sumado a todo lo anterior- deja en entredicho la organización de una acontecimiento que será recordado por muchos, más por sus obstáculos que por su celebración.