La Merced de Écija abandona su sede canónica por riesgo de derrumbe

Un comunicado de la Hermandad de la Merced ha sorprendido a la Écija cofrade en la tarde de hoy, día 20 de febrero. La corporación del Viernes Santo, regida por una junta rectora desde el pasado año, ha anunciado a través de medios oficiales el abandono de la Iglesia Conventual de Nuestra Señora de la Merced por riesgo de derrumbe, la que es su sede canónica desde el año 1545. La noticia ha trascendido al pueblo astigitano a tenor de una inspección ocular girada por los servicios técnicos de la Archidiócesis de Sevilla. Durante este estudio se ha podido apreciar la situación límite que presenta la estructura portante de la cubierta, así como una posible inestabilidad de la bóveda. Además, no se descarta que otros elementos del edificio puedan atravesar una situación más delicada.

Los titulares de la cofradía serán trasladados a la Parroquia de Santa María Nuestra Señora, si bien aún no hay fechas determinadas para ello. También la corporación guarda los pasos y enseres en la capilla de la hermandad, cuyo lugar de destino no ha sido concretado por el momento. Además, dada la situación actual, queda suspendido el primer ensayo de las cuadrillas de costaleros del próximo día 22 de febrero, posponiéndose directamente el segundo día del calendario de ensayos, 8 de marzo, en la casa de hermandad, sita en calle La Merced 9.

La Hermandad de la Merced pasa por ser la más antigua de las cofradías ecijanas, fundada en el primitivo Convento de Mercedarios Calzados, en la actual barriada Colonda, en 1509. Originariamente fue una hermandad puramente cultual bajo título y advocación de Nuestra Señora de la Piedad, cuyas reglas se estiman aprobadas en la década de 1520. En 1543 una inundación destruyó el convento y dos años más tarde fue trasladado al Altozano, su actual emplazamiento. Ya en 1577 incorpora la penitencia pública en la noche del Jueves Santo, pasando en el siglo XVIII a realizar estación de penitencia en la jornada del Viernes Santo, como se mantiene actualmente.

Desde mediados de la centuria dieciochesca está documentada la salida en el cortejo procesional de otros dos pasos que acompañaban al Santísmo Cristo de la Exaltación en la Cruz y a Nuestra Señora de la Piedad: San Juan Evangelista y un Niño Perdido, que se mantuvieron al menos hasta 1917. Seis años más tarde la cofradía estrenaba un nuevo paso, que representaba el misterio de la Oración en el Huerto, para quedar poco después reducidos a los dos que actualmente procesionan.

El Señor de la Exaltación es obra del ecijano Miguel de Vilches (1597), cuyo paso de misterio se completa con dos romanos tallados en 1959 y 1960 por Guillermo Riego, así como un sayón. La Hermandad está en proceso de realizar un nuevo misterio, habiendo sido remodelado en 2013 para pasar a ser portado por costaleros en vez de a hombros.

Nuestra Señora de la Piedad procesiona bajo palio, tratándose de una dolorosa anónima del siglo XVIII. Es acompañada en algunos años por San Juan Evangelista, imagen del siglo XIX.

El convento

Foto: turismoecija.com

La fundación del Convento de los Padres Mercedarios Calzados corrió a cargo de los Condes de Palma en 1509, en el Mesón de Foronda, situado en el actual barrio de Colonda, donde permaneció hasta la inundación del Genil del año 1543 que destruyó el convento, salvándose sólo la iglesia. Para evitar nuevas catástrofes, se traslada a su actual emplazamiento, donde se mantuvo la orden mercedaria hasta la exclaustración, siendo cedido en 1895 a la Comunidad de las Hijas de María Auxiliadora (Salesianas).

La iglesia es de planta de cruz latina articulada por una gran nave central con crucero y capillas laterales sobre las que se extiende la tribuna del coro alto. La nave central está cubierta por bóveda de aristas, mientras que las laterales del crucero lo hacen sobre bóvedas de cañón, al igual que el presbiterio. En el presbiterio, adosado al retablo mayor se encuentra el camarín de la Virgen de la Merced, realizado en la primera mitad del siglo XVIII, cuyo interior presenta exuberante decoración de yeserías. Aledaño a la iglesia se encuentra las dependencias del convento y el claustro, que se puede encuadrar dentro de la primera mitad del siglo XVII, fecha en la que también se realiza la portada renacentista de acceso al templo, de reducidas dimensiones, con una hornacina que cobija una escultura de terracota de San Pedro Nolasco. También la monumental espadaña, revestida de azulejería barroca, se construye a partir de 1630.