La otra carrera oficial de Córdoba, que no se atreven a plantear

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Con la Catedral como epicentro, el recorrido común cambiaría de forma sustancial

Desde mediados de la pasada década hasta el momento, Córdoba capital ha conseguido tener la carrera oficial que quería. Y esa no pasaba por otro sitio que disfrutando de las cofradías a su paso por el templo mayor. 

No resultó un camino sencillo, ya que a mediados del siglo pasado hubo un intento que no fructificó y, cuando realmente se planteó el paso definitivo, ni todas las hermandades lo veían claro ni las autoridades políticas estaban plenamente convencidas.

El primer paso lo dio el Vía Crucis de la Fe, aquella famosa Magna que tuvo en la actual carrera oficial su epicentro, que supuso un éxito incontestable de público, pero que dejó varias dudas, que se intentaron diluir.

Una era evidente, buena parte del éxito del acontecimiento de 2013 radicaba en su carácter extraordinario. Un hecho que llenó las calles del casco histórico cordobés, pero que puso en evidencia la necesidad de una organización milimetrada, pues la seguridad acarició riesgos que, afortunadamente no se produjeron.

Tres años más tarde, la apuesta era ya una realidad y, aunque el itinerario común se mantuvo en el centro, todas las hermandades realizaron estación de penitencia en el templo mayor. Era la prueba de toque, el pulso político y la ‘jugada’ salió tan bien que ya llegó el cambio.

Los problemas

Tras numerosas negociaciones, con un Gobierno local del PSOE se cambió la carrera oficial, que desde entonces comienza en la Puerta del Puente y sube por Torrijos hacia la Puerta del Perdón, Catedral y salida por la Puerta de Santa Catalina (aunque al principio se bajaba obligatoriamente por Magistral González Francés). 

Hasta ahí todo normal, pero hay varios problemas. La nueva junta de la Agrupación de Cofradías ya baraja algunos como los puntos de relevo de los costaleros o la inclusión de tramos con sillas en la Ribera, una tribuna de los pobres en toda regla. Pero hay más salvedades.

El actual recorrido común impide salidas naturales para algunas cofradías, cuenta con palcos de visibilidad reducida e impide que en partes del Patio de los Naranjos las bandas puedan tocar a los titulares que acompañan. Cuestiones que no son baladíes para quien abona una buena cantidad de dinero. Y, es más, la subida por la Puerta del Puente y Torrijos, a nivel estético, deja una imagen que no apetece ver de los pasos, especialmente de los palios.

Ya se debatió

Algunas de aquellas cuestiones ya fueron puestas sobre la mesa de la primera negociación, pero primó el cambio sobre las necesidades que vendrían. Un “eso ya se hablará”, que va camino de una década y que corre el riesgo de eternizarse.

La alternativa

Pero lo tangible es que existe una solución, con peor rendimiento económico, pero que, a priori, se antoja la más indicada al resto de niveles: cambiar el recorrido común. Con la modificación, la Catedral seguiría en el centro, pero no el resto del acceso al templo mayor.

De ese modo, la entrada al itinerario oficial se produciría por Cardenal González, seguiría por Magistral González Francés, se entraría al interior Catedralicio por la Puerta de Santa Catalina, Patrio de los Naranjos, naves del templo mayor, Patio de los Naranjos y salida por la Puerta del Perdón hacia la Judería. Desde ahí las cofradías podrían elegir el camino de vuelta, bien por Torrijos, bien por Deanes, evitando imágenes como la de la Santa Faz pasando dos veces seguidas por Torrijos en un replay incomprensible.

El problema está donde está, en el número de sillas y palcos que, con toda seguridad se reduciría. El beneficio económico menguaría, pero el estético y práctico sería todo un triunfo.