Córdoba

La Paz aprueba el proyecto de Casa Hermandad

Enrique Aguilar: “Si la hermandad se mete en algo es porque puede pagarlo. Se puede con la Coronación y la nueva Casa de Hermandad”.

La Hermandad de la Paz y Esperanza ha afrontado en la mañana de este domingo, el Cabildo Extraordinario de hermanos más importante de cuantos ha celebrado en los últimos años, más allá de aquellos que han determinado las personas que han dirigido y dirigen la corporación capuchina y que han marcado irremisiblemente el sendero en el que se encuentra inmersa.

Una asamblea en la que no ha habido sorpresas, ni en el fondo, ni en las formas, ni por supuesto en el apoyo incondicional, al más puro estilo proceso identitario catalán, a un proyecto patrimonial y sobre todo económico, que marcará inevitablemente el futuro de una hermandad cuya economía se basa en las cuotas de hermanos y en el éxito cada año de la celebración de una de las Cruces de Mayo más potentes de cuantas se instalan en la ciudad de Córdoba, que depende, como todo el mundo sabe, de que el clima sea benevolente.

Hoy, la mayor parte de esa mayoría silenciosa que, al igual que ocurre en la ya citada Cataluña, no hace acto de presencia por desidia, por miedo o por hastío, ha vuelto a evitar pronunciarse dejando en bandeja a la Junta de Gobierno que dirige Enrique Aguilar la posibilidad de emprender un proyecto que, desde el punto de vista económico presenta muchas dudas como evidencia la posición manifiestamente contraria, dimisión incluida, de quien era tesorero de la corporación hasta justo antes del verano, José Luís Lara, por sus discrepancias al respecto, y que no soporta el más mínimo análisis de riesgos realizado con objetividad y distancia.

Una obra financiada en virtud de una operación financiera, que ha sido igualmente autorizada en el día de hoy, con unas condiciones manifiestamente mejorables si la propiedad fuese otra ya que se va a formalizar sobre un inmueble que no es propiedad de la hermandad, por más que en este Cabildo se haya aprobado también la suscripción de un contrato de cesión que la comunidad capuchina ha presentado a la hermandad – a iniciativa de la comunidad -, para adecuarse a la situación de otras cofradías cuya sede social se halla en el seno de un convento capuchino, que no es lo mismo que un contrato de propiedad, con todo lo que ello implica en el caso de que algún día alguien decida que ya no conviene que la hermandad siga utilizando como sede social una propiedad que no es suya.  

Según se ha explicado en el Cabildo el contrato de cesión ha de firmarse «sí o sí». En caso contrario, bastaría con que los Capuchinos determinen que necesitan utilizar el inmueble para que la hermandad debiera abandonar la que ha sido su casa en las últimas siete décadas. El documento ampliaría en 220 metros cuadrados el objeto del contrato y regularizaría la situación del cocherón desde donde salen los pasos de la cofradía. El horizonte temporal sería exclusivamente por tres años prorrogables de manera expresa, no tácita. 

El contrato establece, lógicamente, que cualquier obra o intervención precisaría siempre la autorización de la comunidad capuchina. Para prever que los capuchinos decidieran no renovar el contrato, «se ha cifrado en 300.000 euros la inversión a realizar», cifra que algún hermano ha considerado escaso, aplicable en el supuesto de que se decantaran por romper la vinculación. En tal caso, se estipula una indemnización prorrateada en treinta años en función de los años que restasen para alcanzar ese horizonte. La propuesta de la Junta de Gobierno se ha formulado como «la única posible«. El contrato regula igualmente la forma en que los Titulares reciben culto en la Iglesia del Santo Ángel, si bien los términos no han sido explicados

En caso de que los capuchinos determinen abandonar Córdoba, la hermandad debería emprender «un largo pleito» con el legítimo propietario del inmueble, el Marqués de la Almunia, cedente original a la comunidad capuchina. El hermano mayor de la cofradía, además de decir que «hasta ahora nunca ha sido intención de los capuchinos echar a nadie», ha asegurado, no obstante al respecto, que el Marqués ha dado su visto bueno a la cesión así como que «es hermano de la Paz». Cabe destacar que la Junta de Gobierno ha descartado la presencia en la Asamblea del Ecónomo del Obispado. Además se ha subrayado que lo que hoy se ha presentado a la autorización del Cabildo, es un borrador con las condiciones esenciales, pero la concreción del mismo hasta el último detalle puede sufrir modificaciones. Algunos hermanos han considerado lógico que sea cuando el contrato esté perfectamente cerrado cuando se someta a su aprobación por parte del Cabildo y no un borrador, extremo rechazado por la Junta de Gobierno, que ha explicado que solamente se volvería a someter a la aprobación del Cabildo, si hubiese modificaciones en los aspectos «esenciales» del contrato. La cesión implica la obligatoriedad de acometer cuantas obras sean precisas a efectos de la conservación del inmueble, obviamente a cuenta de la hermandad. En estas condiciones, la asamblea ha otorgado su respaldo a la propuesta. Toda una profesión de fe.

Respecto al proyecto elegido por la Junta de Gobierno, de entre cinco propuestas presentadas, el coste asciende a la cifra de la 245.600 euros, IVA incluido. Considerando la liquidez de la hermandad, la cifra necesaria se ha fijado en 100.000 euros. El préstamo, que «no puede ser avalado», según ha explicado el nuevo tesorero «porque no lo permite el obispado», y no es hipotecario, sino personal, teniendo un tipo de interés fijo del 3’75 a siete años con una cuota de 16.000 euros anual. La intención es deducir esta cuantía de las cuotas de hermanos. La operación presentada obedece a una oferta del Banco Sabadell, «única entidad que ha aceptado presentar la propuesta». Como titular del préstamo figura la hermandad. La Junta de Gobierno ha afirmado que el Obispado no permite que existan avalistas. En caso de impago, la entidad bancaria procedería, por tanto, al embargo de los bienes de la hermandad. Varias han sido las dudas formuladas al respecto por algunos hermanos, que han sido recibidas con altas dosis de sorna por parte de un sector perfectamente definido de los asistentes, sin que nadie lo impida en principio, lo que ha terminado por acallar las voces disonantes, como no podía ser de otro modo. No obstante, es justo reconocer que, cuando los murmullos han superado determinado nivel, el hermano mayor ha pedido silencio para que el Cabildo, que ha sido grabado, discurra por cauces que permitan entender la grabación a posteriori.

En relación a la operación, el hermano mayor ha garantizado que «si nos metemos en algo es porque se puede pagar». El anterior tesorero, José Luis Lara, ha intentado explicar los motivos de su cese, entre continuos cortes de los miembros de la mesa, llegando a afirmar que se le indujo firmar un pagaré. Se le ha cortado inmediatamente subrayando que «lo que se habla en la Junta es secreto». Con un tono elevado, varios miembros de la Junta han interrumpido sistemáticamente el intento de explicación. El extesorero ha señalado, no obstante, que la cifra de liquidez no es realista porque de aquí a fin de año hay gastos que pagar. El Teniente Hermano Mayor, auténtico dinamizador de la asamblea, ha respondido al extesorero que le apena que revele conversaciones de Junta de Gobierno, subrayando que lo que se somete a Cabildo es «si la hermandad es capaz de pagar 16.000 al año», apelando al orgullo de los asistentes.

El extesorero ha precisado que si la operación se formaliza no será factible acometer los gastos de la Coronación. La respuesta del Hermano Mayor ha sido que, en función del único punto incluido en el orden del día, hoy no se habla de la Coronación. El Teniente Hermano Mayor ha afirmado en este sentido que la Coronación no tiene por qué ser una celebración fastuosa «con la que está cayendo». Además ha asegurado que si esta operación no se aprobaba se tendrían 100.000 euros más para la Coronación (sic).  En este sentido, el hermano mayor ha vuelto a subrayar que «si la hermandad se mete en algo es porque puede pagarlo» y que «se puede con la Coronación y la nueva casa de Hermandad».

El extesorero ha afirmado que la hermandad debería acometer primero un proyecto y luego el otro, petición descartada por la Junta de Gobierno, cuyo máximo responsable ha afirmado que ahora se llevan a Cabildo lo que antes no se ha llevaba, y más tarde por el Cabildo pese al ruego de mesura del antiguo responsable de la economía de la hermandad, entre alegatos de que «la hermandad nunca ha dejado de pagar sus compromisos» que han sido recibidos con aplausos por parte de los asistentes, varios recordatorios de que éste era el proyecto prioritario del actual Hermano Mayor y comentarios acerca de que «si la Casa Hermandad no se reforma algún día pasará algo grave»Un hermano ha preguntado si las cuotas de hermanos (34.000 euros al año – sic-) y las papeletas de sitio (18.000 -sic-) se hace frente a la salida procesional hasta el último céntimo de la cuota anual del préstamo y todos los gastos de la salida procesional. La respuesta ha sido afirmativa.

Respecto al proyecto, el arquitecto ha afirmado que se ha reducido la cuantía del proyecto original en 60.000 euros, optando por una empresa constructora más barata y reduciendo el proyecto en 20.000 euros. La empresa elegida «ha acometido Capitulares», ha precisado el arquitecto que ha asegurado que la Junta ha aceptado, tras una negociación con urbanismo el cambio de ficha de la finca para solventar las limitaciones derivadas de la protección estructural adaptando la realidad de parte del inmueble a protección de tipología («lo mismo que hay pero bien hecho», ha dicho el arquitecto). La casa no se va a ampliar por tanto sino que se va a reordenar el espacio, ganando el terreno del patio con un salón diáfano, con doble altura y una zona de expositores en la parte superior, una cocina y una cafetería, convirtiendo la Casa Hermandad en «un Museo de enseres», ha subrayado el arquitecto. La entrada estará habilitado con expositores para el patrimonio con un ventanal con luz cenital. Un museo cofrade de libre acceso en horarios establecidos.

La obra se prolongará cuatro meses desde el momento en que se comience. La necesidad de acometerlo ha sido defendida por el Teniente Hermano Mayor, porque la ocasión es «única» en que se ha logrado la anuencia de Junta de Andalucía y Ayuntamiento, una oportunidad igualmente «única» de obtener una financiación «sin necesidad de avales, cuestión muy a tener en cuenta» y también «única» desde el punto de vista jurídico, por la posibilidad de, en base al contrato de cesión aprobado, ampliar el inmueble. Finalmente, el hermano mayor, que ha confirmado que se presentará a la reelección, ha vuelto a garantizar que se puede con todo, «que estéis tranquilos, se hará Casa Hermandad y Coronación a la altura de la Paz», ha afirmado antes de solicitar el voto afirmativo del Cabildo. El proyecto ha sido aprobado, en una votación a mano alzada, por abrumadora mayoría. 

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