Impulsada por el periódico local “Viva Jaén”, varias fueron las hermandades que se sumaron a la Noche Jahenciana, día en el que permanecen no pocos monumentos de la capital abiertos hasta las dos de la madrugada. Los visitantes pudieron acceder al interior no solo de espacios administrativos sino de un importante valor patrimonial como lo es la Santa Iglesia Catedral. Aunque esta, al igual que la parroquia de San Ildefonso, cerró a la una de la madrugada, todavía había gente esperando para poder acceder. En total fueron 19 monumentos, tres más que en la última edición, y ocho conciertos gratuitos.
El primero de los enclaves para el cofrade era, sin duda, el convento de Santa Clara. El único monumento que cerró antes de medianoche aguarda en su interior la talla del Cristo del Bambú, de la hermandad de Los Estudiantes. Desde allí se traslada a la iglesia de la Merced para, junto con la Virgen de las Lágrimas, recorrer las calles de Jaén en las más de cinco horas y media que dura el itinerario. Además, en su interior se contempla una bella Inmaculada de Duque Cornejo así como una representación de Niños Jesús. En la Iglesia parroquial de la Magdalena aguardaban los titulares de otra hermandad, en este caso los del Santísimo Cristo de la Clemencia, Nuestro Padre Jesús de la Caída, Santa María Magdalena y María Santísima del Mayor Dolor, cuya dolorosa es acompañada por San Juan Evangelista cada tarde noche del Martes Santo. Gracias a una apertura realizada en el templo, también pudo visitarse la Iglesia de Santa Úrsula. Cerradas las puertas alrededor de las doce, todavía quedaban abiertos la mayor parte de los edificios.
San Ildefonso, uno de los centros devocionales de Jaén, es sede de las hermandades de la cofradía del Santísimo Cristo Yacente y Siervos de Nuestra Señora de la Soledad, de la congregación del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y María Santísima de los Dolores, y la cofradía del Señor Resucitado y María Santísima de la Victoria. En cuanto a corporaciones de gloria, la Real cofradía de Nuestra Señora de la Capilla, patrona y alcaldesa perpetua de Jaén, la hermandad de la Pura y Limpia Concepción de María y Archicofradía de la Divina Pastora de las Almas y, en cuanto a sacramentales, la sacramental de la Sacra Iglesia Parroquial de San Ildefonso. La Santa Iglesia Catedral ofrecía estampas únicas. En el interior, no pocos recorrían las estancias, como el coro, el museo o la sacristía. No pocas miradas se dirigieron a la capilla del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, acudiendo posteriormente a contemplar a Nuestra Señora de las Angustias así como al Cristo Descendido de la Cruz, que cada Miércoles Santo realizan su salida desde la Santa Iglesia Catedral.
Por último, en la capilla de la izquierda de la Iglesia de San Bartolomé, que cerró alrededor de las doce y media, aguardaban el Cristo de la Expiración, María Santísima de las Siete Palabras y San Juan Evangelista. Hasta las dos de la madrugada estuvo abierto el Camarín de Jesús, la gran devoción de Jaén. Allí, “El Abuelo” aguardaba las visitas junto con María Santísima de los Dolores, San Juan Evangelista y Santa Mujer Verónica.





