La Paz y Esperanza será coronada el 11 de octubre de 2020

Ya hay fecha para la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza. La fecha ha sido desvelada este domingo, como era previsible, por Monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, en el transcurso de la Solemne Eucaristía, correspondiente al XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, oficiada en la Santa Iglesia Catedral. Una eucaristía en la que Demetrio Fernández había convocado a los hermanos de la corporación capuchina «para iniciar juntos el Camino de la Coronación de la mejor manera posible, celebrando la Eucaristía».

En virtud del anuncio realizado por el obispo, el próximo 11 de octubre de 2020 será coronada la bellísima dolorosa que fuese bendecida en 1939 y gubiase Juan Martínez Cerrillo, entre permiso y permiso que el frente de la Guerra Civil le concedía. Contaba el inmortal imaginero que, mientras la tallaba, su madre le decía que «esta Virgen traería la paz a España». De ahí que a la pretensión inicial de Cerrillo de llamarla Esperanza, terminase incorporándole la advocación de Paz. Una paz que, visto lo visto, vuelve a hacerse necesaria, de ahí que la coronación de la Coronación Pontificia de la Virgen que trajo la paz a España llegue en el momento más oportuno.

Este ha sido el momento del anuncio:

Solemne Eucaristía de XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Una Coronación de rango pontificio que hace justicia con una imagen mariana que, pese a su juventud, encarna una de las devociones más importantes, indiscutibles y masivas de la ciudad de Córdoba y un acontecimiento que quedará grabada con letras de oro en la historia colectiva de la corporación capuchina, con vistas al cual la comisión organizadora viene trabajando en los últimos tiempos. Trabajo materializado en la designación de algunos de los nombres que estarán asociados a este hito memorable.

Es el caso de Jonathan Sánchez Aguilera, que ha realizado la obra pictórica que servirá de cartel anunciador, César Ramírez, autor de la papeleta de sitio, o Nuria Barrera, que concebirá la orla de cultos, así como Manuel Valera, orfebre encargado de la corona, Clemente Mata y Luis Miranda, autores del Himno de la Coronación y Rafael Jódar, diseñador del manto de la coronación pontificia, entre otros nombres. 

Enraizado en este acontecimiento, el próximo jueves 17 de octubre, a partir de las 20:30 h, en el Salón Liceo del Real Círculo de la Amistad, se procederá a la presentación del cartel de Jonathan Sánchez Aguilera y el programa de actos del histórico acontecimiento que prevé alrededor de cuarenta citas con el calendario, entre ellos conferencias, exposiciones y un ciclo cultual y un besamanos extraordinario en la Santa Iglesia Catedral, amén de otros acontecimientos excepcionales como el inminente Rosario de la Aurora que cada año protagoniza la Reina de Capuchinos que, este año y enmarcado ya en los actos inherentes a la coronación, visitará la Iglesia de Juramento

Fue el 4 de septiembre de 2016 cuando, en un cabildo extraordinario que se desarrollaba en el Salón Parroquial de San Miguel, y convocaba alrededor de un centenar de hermanos de la corporación, tras el llamamiento de asistencia realizado por la junta de gobierno «dada la enorme trascendencia del asunto a tratar», el máximo órgano de representación de la hermandad de Capuchinos decidía dar el respaldo por unanimidad a la junta de Gobierno de Enrique Aguilar, que mencionó en su discurso que «este proyecto no es de su junta sino de toda la hermandad», para que se reanudase el proceso que tiene como objetivo la coronación canónica de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza. Unos trámites que ya se iniciaron hace años, durante el mandato de Antonio Peligro, tras permanecer en el cajón del olvido durante todo este tiempo y que ahora ya tiene fecha.

La coronación canónica es uno de los ritos litúrgicos católicos, instituido en el siglo XVII e incorporado en el siglo XIX a la liturgia romana, usado para resaltar la devoción por una advocación mariana y consiste en la imposición de una corona a la imagen escogida. El origen de este rito se sitúa en el siglo XVI, cuando, curiosamente, los hermanos capuchinos, como culminación de sus misiones evangelizadoras, recogían joyas como símbolo de conversión y desprendimiento que fundían para confeccionar con ellas una corona para la Virgen. 

Existen tres tipos diferentes de concesiones de coronaciones canónicas; la pontificia que concede el Sumo Pontífice y se otorga con una frecuencia muy reducida, la diocesana que es aprobada y concedida por el titular de la diócesis a la que pertenece la imagen – Inicialmente el obispo sólo tenía la iniciativa, declarando la coronación el Capítulo de San Pedro. Juan Pablo II agilizó el trámite otorgando la competencia al Ordinario de Lugar. – y la litúrgica, que no necesita de permiso alguno, que la realiza cualquier eclesiástico y puede llegar a ser elevada al rango de Canónica Diocesana.

Una corona que, en el caso de la Reina de Capuchinos, nace de la creatividad de Manuel Valera Pérez, uno de los más prestigiosos orfebres del actual panorama del arte cofrade y un fijo en este tipo de lides, que ha concebido una presea en la que priman los aspectos simbólicos, destacando el uso del cristal y su dimensión iconográfica, en la que la figura de San Rafael Arcángel, custodio de la ciudad y siempre presente en el altar itinerante desde el que la Reina de Capuchinos derrama su esencia cada Miércoles Santo, ocupa un lugar de privilegio, así como la Paloma de Pentecostésrepresentación del Espíritu Santo. Su inspiración se remite a las tendencias actuales en geometría fractal, dialogando con un lenguaje profundamente barroco en ornamentación y pequeña imaginería. El otro diseño sometido a la valoración de los hermanos era una presea de inspiración antequerana.