Córdoba, Portada

La Paz y Esperanza desvelará los actos de la coronación pontificia el próximo lunes

El 25 de mayo de 2020 tuvo lugar la celebración de una reunión de la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Paz y Esperanza de Córdoba, transcendental en el devenir de uno de los actos más importantes de la corporación de Capuchinos: la Coronación Canónica de la Santísima Virgen de la Paz y Esperanza que debería haber ocurrido el 11 de octubre de 2020 pero que hubo de ser aplazada. Una decisión difícil sin duda pero lógica, –que ya fue sugerida con anterioridad por Gente de Paz- tras la alarma sanitaria y la pandemia que nos ha asolado y el estado de alarma que hasta entonces había provocado que se suspendieran desde los cultos cuaresmales, la Estación de Penitencia, así como multitud de actos en relación con la Coronación Pontificia de su Titular Mariana, que deberían haber ocurrido con anterioridad a la dolorosa decisión. Más de año y medio después, tras recuperar el culto externo en la ciudad de Córdoba los hermanos de la corporación capuchina vuelven a recuperar la ilusión fijando en su calendario la fecha en la que la paloma de Capuchinos será coronada. Fecha que será desvelada el próximo lunes, 22 de noviembre, a las 9:45 horas, en una rueda de prensa que será ofrecida por Monseñor Demetrio Fernández y el hermano mayor de la cofradía cordobesa.

Ahora, será el turno de concretar las celebraciones pendientes, como el Vía Lucis público previsto, con la visita a los Santos Mártires en la Basílica de San Pedro, el Encuentro Nacional de Hermandades de la Paz y Esperanza o la presentación en este mismo mes del Himno de la Coronación a cargo de la Orquesta y Coro de la Catedral, así como la presentación de la papeleta de sitio y la orla de cultos en la Fundación Miguel Castillejo -realizadas por César Ramírez y Nuria Barrera, respectivamente- así como la exposición «Córdoba Corona de la Paz» en la Diputación, con todo el ajuar de la Coronación.

Sin duda, el coronavirus ha dejado en el aire multitud de eventos que aportarían un gran empuje tanto económico como cultural a la Coronación, -e incluso en la hechura del ajuar, más allá de que algunos de sus elementos obedezcan a donaciones-, suponiendo un considerable esfuerzo por parte de la hermandad -es decir, por sus hermanos- particularmente acusado tras la suspensión los últimos años de las Cruces de Mayo, evento que supone un ingreso importante para la estabilidad presupuestaria ordinaria de la corporación capuchina, que soporta los imprescindibles gastos habituales de mantenimiento, acrecentados por los derivados del préstamo formalizado para realizar la nueva casa hermandad. Conceptos a los que hay que sumar la merma de ingresos derivados de las papeletas de sitio propiciados por la crisis sanitaria que tanto ha influido en muchas corporaciones.