La reciente actualización meteorológica elaborada por Juan Antonio Salado perfila un escenario inicialmente favorable para el desarrollo de la Semana Santa de 2026 en Andalucía, especialmente en sus primeras jornadas. El análisis, sustentado en modelos predictivos de referencia y difundido en la mañana del 22 de marzo, dibuja un panorama dominado por la estabilidad atmosférica, la escasa presencia de precipitaciones y una evolución térmica contenida, si bien advierte de un incremento progresivo de la incertidumbre conforme avancen los días centrales y finales del ciclo litúrgico.
Probabilidades mínimas de lluvia en el primer tramo
El estudio pormenorizado por ciudades refleja con claridad una práctica ausencia de riesgo de precipitaciones durante el Viernes de Dolores, con valores del 0% en Sevilla, Córdoba y Jerez de la Frontera, tanto en horario diurno como nocturno. Este patrón de estabilidad se mantiene prácticamente inalterado en Málaga, donde las probabilidades apenas alcanzan entre el 5% y el 10%, configurando un contexto meteorológico de notable tranquilidad.
Durante el Sábado de Pasión, la tendencia se prolonga con ligeras variaciones, manteniéndose las probabilidades entre el 5% y el 10% en el conjunto de enclaves analizados. Será en el Domingo de Ramos cuando se observe un leve incremento de la inestabilidad, particularmente en Málaga, donde el riesgo asciende hasta el 20% en la franja nocturna, sin que ello suponga, en términos generales, una alteración significativa del carácter mayoritariamente seco de la jornada.
Predominio de cielos despejados y descenso térmico
Desde una perspectiva sinóptica, el periodo comprendido entre el Viernes de Dolores y el Domingo de Ramos estará caracterizado por la presencia de cielos poco nubosos o despejados en la mitad occidental andaluza, en contraste con un progresivo aumento de la nubosidad en las provincias orientales. Aunque no se descarta la aparición de precipitaciones de carácter débil y disperso, estas se presentarían de forma aislada y sin incidencia generalizada.
El régimen de vientos vendrá marcado por la componente este, con intervalos de intensidad moderada en zonas como el Estrecho y el mar de Alborán, mientras que las temperaturas experimentarán un ligero descenso, contribuyendo a un ambiente más fresco y acorde con la transición estacional propia de estas fechas.
Escenarios abiertos en el ecuador de la semana
A partir del Lunes Santo y hasta el Miércoles Santo, la predicción entra en un ámbito de mayor complejidad e incertidumbre. La mayor parte de los escenarios manejados por los modelos apunta a la continuidad de las altas presiones, lo que favorecería la estabilidad atmosférica. No obstante, un porcentaje significativo, estimado en torno al 30%, contempla la posible irrupción de bajas presiones desde el Mediterráneo, circunstancia que podría traducirse en episodios de precipitación, especialmente en la mitad oriental de la comunidad y en el entorno del Estrecho.
En este tramo, el comportamiento térmico se mantendría relativamente homogéneo, con escasas variaciones en la mitad oriental y un leve ascenso en el sector occidental, todo ello bajo la persistencia de los vientos de levante como elemento dominante.
Alta incertidumbre en el tramo final
El análisis concluye con un escenario abierto para los días comprendidos entre el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección, donde el grado de confianza desciende de forma notable. La previsión, aún sujeta a revisión, sugiere la posible continuidad de las altas presiones sobre Andalucía, si bien la dispersión de los modelos impide establecer una tendencia concluyente.
En definitiva, la predicción de Juan Antonio Salado configura una Semana Santa que, al menos en su inicio, se presenta propicia para el normal desarrollo de las estaciones de penitencia, al tiempo que introduce un necesario margen de cautela ante la evolución atmosférica de los días centrales y finales, que deberán ser objeto de seguimiento continuo en próximas actualizaciones.






