La primera procesión del año imprime su huella en el corazón de Córdoba

La tarde del 2 de enero ha vuelto a propiciar el hermoso contraste que se articula alrededor de la primera procesión del año en la ciudad de San Rafael, una cita que se ha convertido paulatinamente en una tradición para los cofrades cordobeses siempre ávidos de salidas procesionales que llevarse a la boca. Máxime cuando el sabor que destila esta procesión del Niño Jesús de la Compañía, goza del regusto inconfundible de las cosas bien hechas a las que nos tiene acostumbrados la hermandad del Sepulcro, organizadora junto al colegio de la Inmaculada y la Fundación Santos Mártires. 

El colorido infantil y la alegría navideña predominante han vuelto a verse tamizadas por la seriedad y el buen hacer que la corporación de Santo Domingo de Silos imprime siempre en cada uno de los eventos que protagoniza. Y así ha vuelto a ocurrir con esta pequeña gran escuela de cofrades, una cita que abre el calendario del año de la Córdoba cofrade y ha vuelto a servir para fundir múltiples detalles: el frío invernal, la inconfundible luminosidad del alumbrado navideño y el aroma a cofradía que impregna las céntricas calles que recorre el cortejo infantil que conforma la procesión. De manera idéntica a años precedentes, la procesión ha recorrido un itinerario que ha discurrido por Santa Victoria, Juan Valera, Ángel de Saavedra, Barroso, Plaza de San Juan, Sevilla, Málaga, Plaza de las Tendillas, Jesús María, Ángel de Saavedra, Juan Valera, Santa Victoria, para regresar a la Plaza de la Compañía. El Niño Jesús ha estado acompañado por la Agrupación Musical de la Sagrada Cena.

Un nutrido cortejo ha anunciado la llegada del Niño Jesús de la Compañía en su flamante paso, toda una catequesis itinerante que ha recorrido las calles, a hombros de una valiente y joven cuadrilla que ha vuelto a proyectar una interesante simbiosis con el repertorio clásico que ha regalado, a los afortunados que se han dado cita al paso de la procesión, la Agrupación Musical Sagrada Cena, demostrando una vez más el paso firme de esta nueva etapa en la que se halla inmersa.  Una procesión que parafrasea a Antonio Machado… «caminante no hay camino, se hace camino al andar», dando los pasos adecuados con la solidez precisa, construyendo los cimientos de esta procesión que ya se ha convertido en una cita insustituible, merced a la ilusión que brilla en las miradas de quienes han inundado de incienso las calles cordobesas, y que algunos podremos contar a los cofrades del futuro, que vimos nacer y crecer ante nuestras miradas.

Niño Jesús Compañía Córdoba 2020