Córdoba, El Rincón de la Memoria

La restauración del Cristo del Descendimiento por González Jurado y la consiguiente renovación del misterio

Como ya hemos recordado en anteriores ocasiones, la popular Hermandad del Descendimiento pertenece a ese grupo de cofradías cordobesas fundadas en la década de los 30 que tanto contribuyeron a la revitalización de una adormecida Semana Santa que anteriormente había tenido que enfrentarse a difíciles vicisitudes que, al margen de las particulares crisis de cada corporación – que también hay que tener en cuenta – comprendieron períodos históricos de gran impacto tales como el saqueo por parte de las tropas francesas o el polémico decreto del obispo Trevilla.

Era exactamente en 1937 cuando en el Campo de la Verdad se ponía en marcha una iniciativa que pretendía recuperar una historia ya iniciada mucho tiempo atrás con el Cristo de las Ánimas y que continuaba con el Cristo de la Caridad, imagen que sería portada sobre un paso en el que también se incorporaban las tallas de la entonces dolorosa Virgen del Rayo, San Juan, las tres Marías y los Santos Varones. Con Ellos, la hermandad pudo realizar su primera estación de penitencia como parte de la procesión del Santo Entierro en el Viernes Santo de 1915. No obstante, un desafortunado incendio producido por causas desconocidas días más tarde redujo a cenizas a las tres Marías y los Santos Varones pudiendo, en cambio salvarse las imágenes restantes. Aunque la corporación se resistió durante un tiempo a desaparecer, lo cierto es que este hecho terminó produciéndose finalmente en 1919.

Desde ese entonces, debieron transcurrir prácticamente dos décadas hasta que un grupo de personas decidió refundar la hermandad. Tras los trámites oportunos y la posterior aprobación de unos estatutos junto con el restablecimiento del espíritu religioso tan aletargado en los últimos tiempos, la corporación realizó su primera estación de penitencia en 1938 ya con la magnífica imagen del Santísimo Cristo del Descendimiento que Amadeo Ruiz Olmos, escultor valenciano instalado en Córdoba, realizase en 1937, dando lugar a una talla de un peso considerable – pues fue ejecutada con madera maciza – y esbelta, con un incuestionable y esmerado estudio anatómico.

Muchos años y, por ende, también períodos se sucedieron en la célebre cofradía del otro lado del río, durante los que el paso del titular incluyó la presencia de la querida Virgen del Rayo e, incluso, llegó a tener que procesionar con la notable ausencia de los Santos Varones debido al veto de las antiguas imágenes por motivos relacionados con la calidad artística de estas.

Con una infinidad de sucesos y anécdotas a sus espaldas, en las que cabe destacar la esperada llegada de la Virgen del Buen Fin a la cofradía de la Parroquia del Buen Pastor, la Hermandad del Descendimiento llegaba a la década de los 90 con las miras puestas en un joven Miguel Ángel González Jurado, a quien la corporación del Viernes Santo le encargaba la hechura de una nueva cruz, contacto que serviría asimismo para confiar al cordobés la compleja tarea de la restauración del Santísimo Cristo, que para esas fechas ya veía muy deteriorada su policromía.

Ese proceso de rehabilitación de la bella imagen se acometía finalmente en 1991, retocando no solo la mencionada policromía – que fue considerablemente enriquecida durante la labor – sino también los ensamblajes y la estructura propiamente dicha del titular.

Una vez concluida la restauración, tenía lugar un hecho histórico, inmortalizado por la prensa – y el Diario Córdoba en particular – que hacía llegar a sus lectores una curiosa fotografía de la obra de Ruiz Olmos emprendiendo el camino de vuelta a su templo desde la emblemática Ermita del Socorro, propiciando un artículo titulado “El Cristo del Descendimiento regresa al campo de la Verdad tras su restauración”:

La imagen del Cristo del Descendimiento regresó ayer en Vía-Crucis a la parroquia de San José y Espíritu Santo, después de haber sido restaurada por Miguel Ángel González Jurado. La procesión de regreso salió de la Ermita del Socorro a las cinco de la tarde, y después de realizar las catorce estaciones llegó a su sede canónica dos horas más tarde. Una vez en el templo, tuvo lugar una misa de acción de gracias oficiada por José Luque Requerey y fray Ricardo de Córdoba. A continuación, la banda de música de la agrupación cultural “Cristo del Amor” ofreció un concierto de marchas procesionales. La imagen del Cristo del Descendimiento fue tallada originariamente en 1938 por Amadeo Ruiz Olmos, con motivo de la fundación de la hermandad.

Esta relación iniciada entre la cofradía y el imaginero servía para que, poco más tarde, pusiese en manos de González Jurado el diseño del nuevo misterio que habría de acompañar al Santo Cristo puesto que el primitivo, igualmente realizado por el valenciano, estaba conformado por tallas de clara y excesiva tendencia castellana que había dejado de encajar con la evolución de la Semana Santa cordobesa y, más en particular, con las preferencias de la comunidad cofrade de la capital. Así pues, el artista se pondría manos a la obra para elaborar unas imágenes radicalmente distintas a lo conocido hasta ese momento por la corporación, dotando al conjunto de una mejor armonía para la que el propio imaginero reconoció haber recurrido a la idealización que tanto suele influir en sus obras.

Sin embargo y tal y como sucediera anteriormente, la década del 2000 trajo consigo la necesidad de sustituir a los Santos Varones de González Jurado por unos nuevos ejecutados por Alfonso Castellano ante los daños que el peso de las imágenes anteriores estaba causando tanto a la cruz como al Santísimo Cristo. Definitivamente, ambas tallas fueron estrenadas en el año 2010, modificando nuevamente la estética del primer paso de la Hermandad del Descendimiento y terminando de configurar con su incorporación el magnífico conjunto que la hermandad del Campo de la Verdad nos trae a las calles cordobesas en la tarde de cada Viernes Santo