La romería que fue prohibida por desórdenes

El mes de mayo comienza en Utrera con la romería de Nuestra Señora de Consolación, una de las mayores devociones de la provincia. Para conocer su origen hay que viajar hasta la época del descubrimiento de América, cuando Utrera, gracias a su situación geográfica, se convierte en un importante lugar de paso para aquellas personas que viajaban a un continente prácticamente inexplorado.

Llegados a este enclave, acudían para pedir protección ante una imagen de la que no se conoce con exactitud la fecha de su hechura. Hernández Díaz afirmó que estaría realizada durante el siglo XIV por un escultor anónimo, quien la tallaría en madera de peral. Originariamente sedente y de talla completa, la moda barroca acabaría por convertirla en imagen de candelero, con brazos articulados, y sustituyendo su antiguo Niño Jesús por el actual. En su origen, representaba el modelo bizantino de Virgen Theotocos, con el Divino Infante en brazos, algo que también cambia durante el Barroco. Además, perteneció al grupo de las denominadas “Vírgenes Negras”, algo que cambió, según algunos, tras el milagro que aupó esta devoción a la más importante de Andalucía occidental durante los siglos siguientes.

El milagro de la lámpara de aceite, como se le conoce, sucedió en 1558, cuando, según narran las crónicas, los utreranos no pudieron proveer de aceite al ermitaño encargado de cuidar a la imagen. Sin embargo, una noche este fue despertado debido a un gran resplandor proveniente de la lamparilla, encontrándose repleta de aceite, llegando incluso a durar semanas. Este hecho pronto corrió por la zona, aumentando la devoción hacia la imagen. Pero, mientras unos sostienen que la imagen alteró milagrosamente de color, otros, como Antonio Cabrera, mantienen que este cambio sucedió tras una restauración de la que apenas se conocen datos. Otra teoría sostiene que el milagro sucedió cuando una vecina, Beatriz Álvarez, se llevó la imagen a su casa tras quedar esta abandonada en la ermita. Para alumbrarla, colocó una lámpara de aceite, permaneciendo encendida veintidós meses, hasta que la devolvió a la ermita, comenzando a aumentar su popularidad. Sobre este capítulo, Rodrigo Caro recogió en su “Historia del Santuario”, de 1622, que este hecho tuvo un “oscuro principio”.

Pero, ¿cuál es el origen de la Virgen de Consolación? La leyenda recoge que llegó a Utrera proveniente de Sevilla, con una mujer que fue la única superviviente de un grupo de mujeres que se emparedaron ante la llegada de la epidemia de peste que asoló la ciudad en 1507. Llegó con la imagen a casa de su hija, Marina Ruiz, en Utrera, y esta, al fallecer su madre, la donó al convento de la Antigua de la localidad. Ya en la década de los veinte del siglo XVI, Roma expide la licencia para poder construir una pequeña ermita. Fue tal su crecimiento que incluso los frailes mínimos terminaron adjudicando el patronato de la capilla mayor del santuario al Conde Duque de Olivares en 1624, lo que da indicios del alcance de la devoción, llegando hasta la misma capital de España.

Como atributos, el más característico es el barco que porta sobre su mano derecha. Utilizado como perfumero, fue entregado en 1579 por el capitán sevillano Rodrigo de Salinas. Un pequeño navío en oro y cristal de roca que es una auténtica joya. Precisamente desde este siglo y hasta el XVIII la romería será un acontecimiento sin precedentes. Si durante estos siglos la población total del país apenas superaba los seis millones de habitantes, treinta mil de ellos se concentraban en torno a la imagen el día de su romería, lo que se traducía en un 0,5 por ciento del total. Si actualmente España cuenta con un censo que ronda los cuarenta y siete millones de habitantes, ¿cuántas romerías superan actualmente los 235000 romeros? A excepción del Rocío, saquen sus propias conclusiones.

La supresión

Y será el siglo XVIII una centuria decisiva para el devenir de la romería así como para la devoción a la imagen. Carlos III llega al trono en 1759. El Borbón llegaba con aires renovados, con una destacable impronta ilustrada que pretendió llevar a todos los lugares del país. El Siglo de las Luces traerá consigo importantes reformas que acabarán afectando al ámbito religioso. Y una romería como la de la Virgen de Consolación, con un destacable número de participantes, será una de las que acabe sufriendo las nuevas medidas que se adoptarán.

En lo que concierne a la romería, las autoridades decidirán suprimirla en 1771, lo que terminará reduciendo de manera considerable su influencia. Eran tales los desórdenes que se producían los días previos a la romería así como durante el día de esta que no podía hacerse frente a la aglomeración existente de ninguna de las maneras. La alternativa más radical acabó imponiéndose. Así permaneció en el tiempo hasta que el 1 de mayo de 1965 la Virgen salía con motivo del primer aniversario de su coronación canónica, hecho que se mantiene hasta hoy en día. En 2014, debido al medio siglo de este hecho, salió el 8 de septiembre para conmemorar la mencionada efeméride.

Tal fue en el pasado la importancia de esta romería que después surge una devoción en Almonte que comienza a contar con el fervor del público. Y tomaría costumbres que ya habían estado presentes en Utrera, como la colocación en el sombrero de una cita con el nombre de cada hermandad o el recibimiento a las hermandades filiales, hecho este último que debió tener unas connotaciones sin precedentes.

La devoción que cruzó el Atlántico y que pervive hoy en zonas como Arequipa, en Perú, o Antioquía, en Colombia, y que fue prohibida hasta por un rey, mantiene hoy en día la llama encendida hacia la Virgen que tiene un barquito en sus manos, como aquel ígneo resplandor que en casa de Beatriz se mantuvo alumbrando a una imagen que sigue siendo faro y guía de Utrera.