A medida que la Cuaresma comienza a ocupar un lugar de privilegio entre nuestros sueños de cofradía, las distintas corporaciones penitenciales continúan convocando a sus costaleros con la mirada puesta en su próxima salida procesional. Bajo esta premisa, por todos los rincones de la geografía cofrade, se multiplican las igualás que suponen el necesario e imprescindible punto de partida para construir un nuevo encuentro del devoto con el Hijo de Dios y su Bendita Madre, desarrollando una religiosidad popular que, en estos tiempos que corren, es la única capaz de llenar iglesias, a pesar de los tejemanejes y los comportamientos mafiosos de quienes deberían estar más preocupados de llenarlas que de vaciarlas.
Una de estas citas ineludibles se ha producido en las últimas horas en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Puerta Nueva, donde ha tenido lugar la primera toma de contacto de la cuadrilla costalera que, si Dios quiere, tendrá el privilegio de llevar a Nuestro Padre Jesús de la Salud, por las calles de Córdoba, el próximo Jueves de Pasión.
Una igualá que ha vuelto a demostrar el inmenso poder de convocatoria de esta pujante corporación, pese a quien pese, capaz de poner en la calle dos pasos, si la dictadura de los acontecimientos no lo impide, y de convocar alrededor del Señor a nada menos que 235 costaleros, solo para el paso de misterio, 150 de ellos aspirantes.
Cifras impresionantes para una corporación de vísperas (y no de vísperas), que se suman a los 102 aspirantes que acudieron a la llamada para ser los pies de la Virgen de Regla en su primer encuentro con el pueblo de Córdoba, que tal vez expliquen muchas cosas que llegado el caso que nadie dude que se terminarán explicando. Porque si resulta evidente que la envidia y la venganza son señas de identidad de la sociedad española, ambas condiciones alcanzan su mayor expresión en el universo cofrade. Un éxito sin paliativos que contrasta sobremanera con la agonía en la que se desenvuelven otros, por la incompetencia de quienes mandan, y vuelve a demostrar un potencial absolutamente inalcanzable para muchos, que algunos pretenden difuminar a golpe de dictámenes y poder omnímodo, cobarde, rastrero y totalitario.









