El Respiradero, 馃挋 Opini贸n

La semana de la nostalgia

Fue breve. Un instante perdido en las incontables horas de la vida. Vino sin avisar y se fue sin decir adi贸s. El abismo de la soledad her铆a fuertemente el coraz贸n hace apenas unas noches en San Lorenzo. Nunca imaginamos que llegar铆a. La tuvimos en lo m谩s hondo del alma, dej贸 su caricia y se march贸 para dejarnos solos, abandonados en una vida de recuerdos de la que s贸lo se sale en una semana.

Y es que estos d铆as se llenan de melancol铆a. No es f谩cil salir de un locus amoenus para despertar y volver a esperar. La Semana Santa hace que vivamos. La hemos dejado atr谩s y sentimos que algo dentro de nosotros se nos muere. Aunque sea irracional que ahora la a帽oranza venga revestida de dolor cuando acabamos de ver al dolor desbordando belleza.

Estoy seguro que la Semana Santa es un estado del alma. En ella todo est谩 ba帽ado de gloria. El aire nunca fue tan certero. Los olores; la entrada a un para铆so. Y las miradas鈥 隆qu茅 miradas! el flechazo 煤nico de un primer amor. Es el ed茅n al que todos queremos llegar. Si lo alcanzaste, vivir谩s con el sue帽o de volverlo a alcanzar.

Quiz谩s hasta un nuevo abril no llegaremos a 茅l. Porque nada volver谩 a tener el tacto de las manos que temblaban de emoci贸n. Como la de las madres que acariciaban a sus hijos cuando lo revest铆a con la t煤nica que llevaba su padre de peque帽o. Muchachas que descubr铆an un nuevo mundo en bullas de madrugada al calor de sus novios. Y abuelas que lloraban al dar el 煤ltimo beso a su nieto cuando lo tapaba con el antifaz.

S贸lo nos queda seguir viviendo en una acumulaci贸n de recuerdos que forman聽 nuestra felicidad. En pasear por nuestras calles rememorando noches de ensue帽o. Callejuelas que apretaban el coraz贸n, esquinas que fueron testigos de palabras inolvidables y aceras que siempre tendr谩n la imborrable gota de una l谩grima.

La Semana Santa personal es distinta a la de los dem谩s. Cada uno tiene la forma de comprenderla. Porque en lo m谩s hondo de ella se encuentra nuestra esencia. Aquella con la que nacimos, somos en la intimidad de nuestro d铆a a d铆a, y florece una tarde de primavera. Cuando explote volveremos a vivir. Mientras tanto, la vida ser谩 sue帽o.

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