«La Semana Santa se la están cargando»

Estoy seguro que ya nada será como antes. La siguiente expresión es odiosa y triste, “la Semana Santa se la están cargando”. Y es que la puedes escuchar cualquier día a cualquier hora, en todos los bares de Sevilla y en las reuniones de hermanos. La Semana Santa se la están cargado y debe ser cierto cuando muchos cofrades pierden el ánimo en esta nueva cuaresma.

Atrás, muy atrás queda la Semana Santa íntima de los zaguanes de las casas. De las manos de los padres, de las miradas de las madres y de los besos de las abuelas. Verdadera esencia de la Semana Santa de Sevilla que en estos últimos años se está quedando en segundo plano. Ya parece que no importa si nuestros abuelos podrán sacar este año la papeleta de sitio o si nuestros primos de Barcelona volverán a casa para ver su cofradía. Preocupaciones que estamos perdiendo por otras.

Ahora la intranquilidad de la Semana Santa se centra en las medidas que han adoptado el Ayuntamiento de Sevilla, el Consejo y el CECOP conjuntamente. Decisiones que rompen la razón a muchos viejos cofrades. Cómo le puedes explicar al hombre que lleva sesenta años en los palcos de la Plaza de San Francisco que durante la semana va a escuchar información de un altavoz. “Sí, tú te has confundido con Benidorm. O a esos amigos que llevan veinte años no reuniéndose, sino encontrándose en el Arco del Postigo para andar delante de la Virgen de la Paz, y ahora tienen que quedarse quietos para verlo detrás de unas vallas.

No quiero decir que las medidas que han tomado son desafortunadas. Es más, son necesarias. Necesarias para una Semana Santa que año a año está perdiendo un poco de la esencia familiar que tanto la caracteriza. Porque la Semana Santa es familia o es familia la Semana Santa. Esto ocurre cuando organismo civiles se meten de por medio y empiezan a decidir y poner normas sobre una fiesta que no es del consistorio, sino de Sevilla. Porque el pueblo tiene su forma de entender esta fecha y es muy complicado que estos organismos entren en su razón. Siempre será inevitable echar del Arco del Postigo a las mujeres que van andando detrás del Cautivo del Tiro de Línea.

La Semana Santa está pasando del plano familiar al turístico. Se está construyendo una fiesta a medida del turista que colapsa la ciudad y por tanto se tienen que tomar estas medidas. Este giro está provocando que muchos cofrades de verdad vayan perdiendo un poco la ilusión. La Semana Santa está en auge pero decaerá. Cuando ocurra ya no tendrá importancia las medidas ni los turistas. Y ahí será cuando sigan las familias que son los artífices de nuestra Semana Mayor. Cuánto hay que agradecer a esos apellidos que han levantado hermandades y aún siguen componiendo las filas de las cofradías sin importarle las vallas y los altavoces. Ellos saben que la Semana Santa va mucho más allá de unos cuantos papeles.