La solidaridad por encima de todo

Muchos piensan que los cofrades o la iglesia primar su patrimonio a la ayuda y a la solidaridad. Una solidaridad que en nuestra sociedad actual parece exclusiva de determinadas ONG, movimientos, asociaciones o grupos vecinales que impulsan unas determinadas actuaciones con gran repercusión social. Las organizaciones cristianas, la iglesia y todo lo que bajo su paraguas se cobija, parecen estar en un proceso de examen continuo, en una auditoria que va más allá de su aportación y de su propia gestión.

La difusión y la puesta en marcha de acciones solidarias y de ayuda a necesitados, dentro y fuera de nuestras fronteras realizadas por estamentos religiosos tienen poco impacto y baja difusión en comparación con otras acciones llevadas a cabo por otras organizaciones. Es fundamental que entre todos hagamos un esfuerzo por contribuir con ellas y sobre todo difundir a la sociedad aquellas que tengan una contrastada eficacia y una notoria importancia, para que se puedan confrontar con datos e informaciones mal intencionadas que quieren ocultar u oscurecer estas acciones y desprestigiando a la iglesia y a todos sus estamentos.

Durante esta semana podemos ver, disfrutar y colaborar con una de estas acciones, barra solidaria, actuaciones, rastrillo, exposiciones, todas ellas con fines recaudatorios y cuyo destino no será incrementar patrimonio artístico, tampoco servirán para sufragar los grandes gastos que supone poner a su titular mariana en la calle, algo previsto para este 2018, su destino será ayudar, realizar una acción cristiana y solidaria para con los más necesitados. Suministrar recursos económicos para distintos programas de ayuda social en Zimbabue, colaborar con la desnutrición infantil ampliando el área del hospital de Kariyangwe, escolarizar y dar salida a unos 30 escolares becando sus estudios, financiar la rehabilitación de aulas en escuelas primarias como la de Tshongokwe, pero no se limitará a estas ayudas pues también a través de Caritas se seguirá ayudando a nuestros paisanos, esos que de manera humilde no aparentan estar en situaciones límites, sin trabajo y sin recursos suficientes.

La hermandad del Naranjo a pesar de su carácter humilde destina un 21% de su presupuesto para obra social, todo un ejemplo para todos los cofrades y para la sociedad, un ejemplo para aquellos que critican airadamente los gastos que supone poner una procesión en la calle, para aquellos que no ven más allá de sus narices y no entienden que esas otras actividades, esa catequesis de Fe realizada en la calle genera riqueza, genera empleo, genera arte, turismo y Fe, quizás esto es lo que más duela a algunos que no puedan entender que a su vez la Fe genere, compromiso, caridad, solidaridad, y amor, sin más miramiento que el que la propia condición humana nos da.