Una obra de Bernadette Alcalde Macías une el arte y la devoción en una noche de fe, gratitud y esperanza rociera
La Real Hermandad de Emigrantes de Nuestra Señora del Rocío de Huelva abrió anoche su nuevo curso pastoral con una cita marcada por la emoción y la belleza. En la capilla del Paseo de la Glorieta, los hermanos y devotos se congregaron para asistir a la presentación de un cuadro dedicado al Papa Francisco, obra de la artista Bernadette Alcalde Macías, quien ya inmortalizó con su pincel la figura de San Juan Pablo II.
Un óleo que nace del alma peregrina
La pintura, realizada en óleo sobre lino belga, con múltiples capas de imprimación que aportan hondura y luz, está inspirada en la peregrinación que la hermandad realizó a Roma el pasado enero con motivo del Año Jubilar. Aquel viaje, vivido con fervor y emoción por la filial onubense, quedó grabado en la memoria de la propia autora, que también formó parte de aquella experiencia espiritual y quiso plasmarla como ofrenda de amor y gratitud al Santo Padre.
Durante la presentación, Bernadette Alcalde Macías relató el proceso interior que dio vida a la obra, confesando haber querido capturar “la ternura del rostro del Papa y esa sonrisa que siempre le acompaña”, símbolo —según sus palabras— de la misericordia y la cercanía pastoral que definen su pontificado. Su creación, de trazo delicado y color contenido, se convierte así en una puerta abierta a la contemplación, en la que el arte se hace oración.
La fe como inspiración y camino compartido
El acto tuvo lugar tras la primera eucaristía del curso, presidida por el vicario parroquial de Nuestra Señora de la Merced, Álvaro Gómez Martín, en una ceremonia que conjugó solemnidad y recogimiento. Los tamborileros de Emigrantes anunciaron el inicio del encuentro con sus compases de romería, mientras que el coro joven llenó la capilla de melodías que invitaban al silencio interior.
El presidente de la hermandad, José Francisco Garrido Cruzado, y el hermano mayor, Jesús María Muñoz Muñoz, expresaron su gratitud a la artista, haciéndole entrega de unos presentes en reconocimiento a su labor. Ambos destacaron que el nuevo curso pastoral estará marcado por la unidad, la participación y la vida comunitaria, e invitaron a los fieles a formar parte de los talleres tradicionales que la hermandad ofrece en su sede: baile flamenco, bordado en oro, costura y tamboril, auténticas expresiones de un legado que se transmite de generación en generación.
Un broche de juventud y oración
La jornada culminó con la Salve interpretada por los jóvenes de la hermandad, cuyas voces, plenas de sentimiento, pusieron el broche de oro a una noche de fe y arte. En el silencio final, la mirada bondadosa del Papa Francisco desde el lienzo recién bendecido pareció acompañar el nuevo comienzo espiritual de Emigrantes, recordando que la fe, cuando se expresa en belleza, se convierte en testimonio.
Así, bajo la sonrisa del Pastor y con el corazón abierto al Espíritu, la Hermandad de Emigrantes inicia su nueva etapa, reafirmando su identidad como hogar de fe viva, arte sincero y fraternidad rociera que trasciende fronteras.





