La vara del pertiguero, Opinión

La vara del pertiguero | Reflejar lo cofrade: un arte de artistas

Ya conocemos algunos de los carteles de la Semana Santa. Hoy sábado le toca el turno a Córdoba. Evidentemente, la expectación cofrade es máxima ante uno de los símbolos más esperados del año, para el cual lloverán críticas, unas negativas y otras muchas —eso espero— positivas. Aunque ya lo dice el refrán: nunca llueve a gusto de todos.

Sin embargo, ¿somos conscientes en plenitud de la dificultad que entraña representar algo tan complejo como la Semana Santa?… El arte tiene sus principios, sus manías, sus cauces, así como sus propios problemas; más aún cuando aúna la realidad de un hecho con la creatividad del ingenio, el cual pretende trascender lo denotativo para adentrarse en el fascinante mundo de la connotación y la subjetividad.

En el caso de la Semana Santa, al igual que en otro tipo de manifestaciones culturales populares, es imposible abarcar completamente su significado. Como mucho, aspiramos a presentar parte de su sentido, preferiblemente el más íntimo y genuino. El artista ha de escoger, pues, algo de ese mundo para resaltarlo y enmarcarlo dentro de su propia visión. Por tanto, a través del cartel veremos nuestra Semana Santa desde un prisma muy concreto.

Al escribir todo esto, tengo en mente la obra de arte realizada en su momento por el pintor Fernando Vaquero para la Semana Santa cordobesa de 2020. En aquel cartel se contempla la particular visión del artista, unida a su vez con la visión propia de una parte de la Córdoba cofrade, la más castiza quizás. La clarísima influencia y la pulcra armonía del conjunto nos refleja ese sentido que se acerca al significado inabarcable del fenómeno. Al volverla a contemplar, entenderéis a qué me refiero.

Todavía no he visto el cartel de la Semana Santa de este año. Tal vez cuando leáis esto ya se haya hecho público. Seguramente, la sorpresa será mayúscula y la mayoría estaremos satisfechos con la obra que se nos presente. En cualquier caso, valgan estas líneas como adelanto de mi individual ilusión. En unas horas seremos testigos de esta visión particular de lo nuestro, la cual nos conducirá durante la próxima Semana Santa. Veremos, pues, que nos depara el mañana.