La Vera Cruz culmina una nueva fase patrimonial con el estreno de la bambalina interior trasera del palio del Dulce Nombre en 2026

La Hermandad de la Vera Cruz de Córdoba afronta la próxima Semana Santa de 2026 con un avance patrimonial de especial relevancia, centrado en el paso de palio de María Santísima del Dulce Nombre, cuyo principal estreno será la bambalina interior trasera, una pieza concebida como culminación natural de un ambicioso y sostenido proyecto artístico que será bendecida el próximo sábado 7 de marzo.

Bordado en oro y discurso teológico

La nueva bambalina ha sido bordada en oro en el taller de Manuel Solano, en la localidad sevillana de Morón de la Frontera, siguiendo el diseño de José Manuel Martínez Hurtado. Dentro del conjunto adquiere especial protagonismo la cartela central, ejecutada en sedas conforme a una pintura original de Raúl Muñoz, en la que se representa el cuarto Dolor de la Virgen, expresado simbólicamente mediante la silueta del Señor de los Reyes, dotando a la obra de un profundo contenido teológico y devocional.

Conservación de la imagen titular

Junto al estreno textil, la corporación ha subrayado la intervención de conservación y mantenimiento realizada el pasado verano sobre la imagen de María Santísima del Dulce Nombre, actuación llevada a cabo por el restaurador Antonio J. Dubé Herdugo. Los trabajos se desarrollaron con máximo rigor técnico y respeto patrimonial, con el objetivo de garantizar la preservación de la Sagrada Imagen tanto para el culto como para las generaciones venideras.

Un proyecto de palio en desarrollo continuo

La nueva bambalina interior trasera se integra en un proceso aún abierto, ya que resta completar las otras tres bambalinas interiores. El techo de palio, igualmente bordado por Manuel Solano, quedó finalizado en diciembre de 2023 y fue estrenado en 2024, mientras que el palio continúa avanzando hacia su configuración definitiva.

El conjunto se asienta sobre un paso estrenado en el año 2000, con la orfebrería prácticamente concluida desde sus inicios. Dos años después se completaron los respiraderos laterales, dentro de un programa artístico en el que destacan los varales, jarras, peana y respiraderos, obra de Ramón León Peñuelas. Los candelabros de cola fueron realizados por Manuel de los Ríos, mientras que la candelería corresponde a Luís Jiménez, siguiendo diseños de Antonio Dubé de Luque para varales y jarras.

Ampliación de la candelería y bordados exteriores

En 2018 se inició un proceso de ampliación de la candelería, incorporando nuevos candeleros ejecutados por Orfebrería Andaluza, dentro del taller de Manuel de los Ríos. En paralelo, el palio presenta bambalinas exteriores bordadas en oro, igualmente obra de Manuel Solano Rodríguez, que continúan el discurso ornamental iniciado en el techo de palio, actualmente avanzado en varias fases.

El terciopelo elegido para las bambalinas mantiene un tono azul oscuro, en consonancia con el manto, mientras que el techo se desarrolla en color burdeos, reforzando la unidad cromática del conjunto.

Un programa iconográfico consolidado

La bambalina frontal, bordada en 2009 en oro fino y sedas, incorpora una talla central de la Inmaculada Concepción, realizada por Fernando Aguado, con corona y media luna en plata de Jesús Domínguez, mientras que la crestería incluye cartelas con la oración del Magníficat. La bambalina trasera exterior, ejecutada en 2010, presenta en su centro el anagrama de María, bordado en oro, plata y sedas, repitiendo en la crestería el texto del Magníficat.

Las bambalinas laterales, bordadas entre 2014 y 2015, se componen de cinco paños entre varales, con un diseño repetido que refuerza la armonía del conjunto.

El techo de palio y su culminación simbólica

En 2017 se inició el bordado del techo de palio, cuya gloria, realizada en sedas y oro por Manuel Solano junto a Marisa Pérez, representa Pentecostés, siguiendo una pintura del artista cordobés Miguel Ángel Valenzuela. La formalización del contrato para estos trabajos ha permitido avanzar decisivamente hacia la conclusión de uno de los altares itinerantes más significativos del patrimonio procesional cordobés, consolidando un proyecto que conjuga arte, devoción y continuidad histórica.