Cada 11 de junio la ciudad de Jaén se vuelca con su patrona. Fiesta local que amanece con las ofrendas florales que durante todo el día se suceden en una jornada donde la patrona recorre las calles de la capital. El obispo de la diócesis ofició la misa votiva, congregando un gran número de devotos, luciendo la Virgen el manto rosa con el que fue coronada canónicamente. Organizada por la asociación “Lola Torres”, la tradicional ofrenda floral llenó la fachada lateral de la basílica, donde se encuentra el azulejo dedicado a la patrona. Por su parte, floristería “Aguilar” se encargó de decorar la puerta de la basílica, como viene repitiéndose desde hace años. Una portada que ya amanecía exornada la mañana del domingo día 10. A las 11:00 h., se realizó la misa de cabildos.
Ya por la tarde, a partir de las 19:30 h. el cortejo comenzó a discurrir por el tradicional itinerario: Plaza de San Ildefonso, Muñoz Garnica, Ramón y Cajal, Almenas, Carrera de Jesús, Plaza de Santa María, Campanas, Plaza de San Francisco, Bernabé Soriano, Ignacio Figueroa, Plaza de San Ildefonso, Teodoro Calvache, Capitán Aranda Baja, Reja de la Capilla (Canto de la Salve y Alabanza), Plaza de San Ildefonso, entrada. A las 20:00 h. la Virgen de la Capilla cruzaba el dintel del templo para reencontrarse con sus hijos. Antes, una gran representación de los estamentos civiles y religiosos de la ciudad. Como novedad, la Virgen llevó el manto azul ejecutado durante los años sesenta del pasado siglo y conocido como “el de los ingenieros”, donado por la familia Pareja, bordado por las hermanas dominicas y un tocado formado por un encaje de plata antiguo.
Félix Ramírez comandó el trono, mientras que el acompañamiento musical corrió a cargo de la Agrupación Musical Arroquia-Martínez, que abrió el desfile y la banda de Música Nuestra Señora de la Amargura-Sociedad Filarmónica de Jaén. Petaladas a lo largo de todo el recorrido en honor a la alcaldesa perpetua de Jaén y una presencia de público que desbordó las céntricas calles de la ciudad. A las 22:40, la Virgen de la Capilla entraba en San Ildefonso, entre una multitud que ya descuenta los días para el próximo año.





